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ciudadanodelmundo

Categoría: Drogadicciòn

15 Enero 2009

Asesinos seriales: Indice de maldad

Discovery Channel comenzó a transmitir una serie de documentales denominados “Most Evil” ( o indice de maldad ).

http://baratijasblog.com/wp-content/uploads/2007/10/most_evil_logo.png

El programa presenta los casos de varios homicidas, asesinos seriales y sociopatas. El Dr. Michael Stone investigo cientos de métodos empleados por los asesinos, así como sus motivaciones para desarrollar la cantidad de “malicia” necesaria para cometer dichos actos.

En base a lo que estudio desarrollo una escala que va desde categoría 1 para aquellos que asesinan en defensa propia, hasta categoría 9 que son quienes matan como un acto psicopático de celos. El rango más alto de su escala de maldad es el 22 que es asignado a torturadores y asesinos seriales.

Neurólogos, psicólogos y psiquiatras forenses son entrevistados en el programa como un intento por examinar el perfil psicológico de la mente de los asesinos mas notables de la historia.

Reconstrucciones parciales de los hechos junto con notas de periódico, evidencia y testimonios de testigos son presentados en el programa. Ademas se realiza un análisis de los factores neurológicos, ambientales y genéticos para determinar que conduce a una persona a matar. Historias de la infancia y premeditación son considerados como factores importantes para determinar en que rango se debe colocar a un individuo.

El programa es sumamente interesante ya que por ejemplo, comprueba que el cerebro femenino y el masculino es diferente físicamente, factor importante por el cual el 93% de los asesinos seriales son hombres, mientras que solo un 7% son mujeres, mismas que generalmente cometen crímenes de forma impulsiva y contra personas cercanas a su circulo familiar. Most Evil se transmite todos los días a las 11:00 pm por Discovery Channel.

A continuación les presento la escala de maldad que desarrollo el Dr.Stone.

Rango

01

Aquellos que matan en defensa propia y no muestran tendencias psicóticas.

02

Amantes celosos que, pensando de forma egocentrica o inmadura cometen el crimen. No son psicóticos.

03

Dispuestos a ser compañeros de asesinos, personalidad aberrante, probablemente impulsivos con rasgos antisociales.

04

Mata en defensa propia, pero ha realizado algo para provocar a la victima para que lo ataque.

05

Persona traumatizada y desesperada que asesina a familiares o a otras personas que abusan de otros.

06

Asesinos impetuosos pero que no presentan rasgos psicóticos.

07

Altamente narcisista con cierta tendencia psicótica que asesina a gente cercana e el ( los celos son un motivo común en este caso)

08

Personas que no presentan psicopatías pero que asesinan cuando no pueden controlar su rabia ante alguna situación.

09

Amantes celosos con tendencia psicóticas.

10

Asesinan a personas que “estorban” para alguna acción, por ejemplo, testigos (egocéntricos pero no psicóticos)

11

Asesinos psicóticos que asesinan a personas que “estorban” por ejemplo, una madre que asesina a sus hijos para comenzar una relación amorosa o salir de viaje.

12

Personas hambrientas de poder que asesinan cuando son “acorralados”

13

Asesinos con personalidad llena de rabia que asesinan cuando se ven presionados.

14

Personas centradas, rudas y con fuertes rasgos psicopáticos.

15

Psicópatas a sangre fría que cometen varios homicidios.

16

Psicópatas que comenten múltiples actos viciosos.

17

Asesinos seriales con perversiones sexuales marcadas y que torturan en el proceso ( la causa principal es cuando asesinan despues de cometer una violación para ocultar la evidencia)la tortura no es un factor de gran peso para ellos.

18

Asesinos que torturan, pero el asesinato es su principal fin.

19

Psicópatas que son motivados por el terrorismo, subyugación, intimidación y violación.

20

Asesinos que torturan, la tortura es su principal motivo y tienen personalidad psicótica.

21

Psicópatas motivados principalmente por torturar en extremo, pero que no cometen asesinatos.

22

Asesinos Psicópatas y torturadores, la tortura es su principal motivo. Generalmente son los mas crueles

Información: Wikipedia

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19 Octubre 2008

Sida: Una cretina llamada Elisa

Nota del autor del blog:

He leido este artículo en la Revista Número y como es un tema de candente actualidad he decidido publicarlo en vista del interés general, aclarando por supuesto que la autora es Carol Ann Figueroa, espero lo lean juiciosamente y reflexionen sobre el drama personal, familiar y social que supone un diagnostico errado de esta supuesta letal enfermedad que estigmatiza y mata a la persona aún antes de quitarle la vida ....

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¿Qué opción de vida le queda a una joven escritora cuando su examen de VIH da positivo?

Por Carol Ann Figueroa

Carol Ann Figueroa (Bogotá, 1978). Periodista de profesión, escritora por necesidad, guionista por mutación, redactora de libros de investigación y del desaparecido periódico cultural Suburbia; ha colaborado en varias publicaciones, entre las que se destacan el «Magazín Dominical» de El Espectador y la revista Kinetoscopio.

Me estoy muriendo.

Y ahora que un papel doblado en mi agenda me lo dice, reconozco que nunca creí realmente que fuera cierto. Me doy cuenta de que nunca creí que me pudiera morir y, sin embargo, al parecer es una de esas cosas que sí suceden. Uno se muere. Y yo me estoy muriendo.

El médico dijo «El resultado de su prueba de VIH es positivo» y desde entonces me fue difícil escuchar lo que decía. Sus labios se movían pero sólo producían cierto eco.

La manera lastimera en que esquivaba mi mirada me hizo comprender que sí era cierta la noticia. Pesaba tanto el aroma de mi muerte que el tipo se apresuró a pedirme que me realizara un segundo examen, llamado Western Blot, para verificar el resultado, y me indicó el camino de salida.

Eso fue todo. Cinco minutos le tomó darme la noticia.

«Mi vida se acaba prematuramente», pensé mientras me levantaba de la silla.

Mi vida se acaba sin el goce de orgasmos múltiples producidos por drogas intravenosas o la orgía de amantes confusos, variados y sucesivos; se acaba sin amaneceres de deshidratación y resaca en apartamentos desconocidos y, no obstante, ya mis padres lloran sobre el ataúd mientras la familia cuchichea la causa del deceso, mi dramática pérdida de peso en los meses anteriores, mis pómulos pronunciados y mis ojos ahogándose en sus esferas; mi diarrea, mi inapetencia, mi fiebre, mi depresión.

Todos los aviones que viajan a Venecia despegarán sin mí. Todos los amigos, toda la familia, los vecinos y los desconocidos, abrirán sus ojos sin que yo esté aquí, y lo cierto es que no les haré falta. No tendrán que saludarme y no notarán que no me despido.

¿Quién pudo haber sido? ¿Me arrepiento si es esa la razón? De arrepentimiento no se hacen los remedios y, total, el papel que guardo en mi agenda dice que no hay remedio.

Nadie debe enterarse. Necesito mantener un em-pleo, conseguir dinero para costear los medicamentos, resistir el mayor tiempo posible antes de no tener más soporte que la lástima de aquellos que me van a ver morir. ¿Tendré tiempo de ordenarlo todo antes que un demacrado rostro evidencie lo que me está sucediendo?

¿Qué me está sucediendo?

Escribí la palabra «sida» en la barra del buscador con la sensación de estar buscando mi propio nombre en la red, como si me lanzara a la cacería de mi otro yo, ese que había olvidado en un rincón de la cotidianidad pero que siempre estuvo al acecho, listo para escaparse en cuanto el llamado de la muerte hiciera posible nuestro encuentro.

Más de 38 millones de personas en 126 países han vivido con él durante cinco o diez años antes de poder darse la vuelta para abrazar al otro, ese que forma parte de los 2,8 millones de nuevos compañeros, los que se mueren de sida1.

Una mujer de Guatemala resultó VIH positiva hace doce años por cuenta de la infidelidad de su marido y todavía no tiene sida. Tuvo tiempo de cuidar al hombre, enviudar, quedar a cargo de tres hijos y ver graduar a los dos primeros, sin presentar un solo síntoma. Un muchacho gay de Costa Rica, de veinticinco años, cumple siete de preguntarle cada tres meses a su doctor si su conteo de células T2 ya delata inmunodeficiencia progresiva, y un argentino heterosexual, diagnosticado a los treinta como VIH positivo y que a los cuarenta recibió su diagnóstico de inmunodeficiencia adquirida, a los 45 publicó su fotografía en la red exhibiendo una demacrada sonrisa como prueba de su honestidad cuando escribe «Soy feliz y tengo sida».

Activistas canadienses, brasileños, surafricanos, mexicanos y norteamericanos; enfermos consagrados que cargan quince años de sida; drogadictos arrepentidos, homosexuales pervertidos y heterosexuales seropositivos me invitan a esperar con entusiasmo suicida la aparición del síndrome siguiendo con disciplina las instrucciones de mi doctor, tomando los medicamentos que cubre mi EPS, acercándome a cuanta asociación homosexual y ONG se me cruce en el camino para consultar los derechos y deberes de mi nueva vida en este mundo paralelo, el de los VIH positivos, los futuros muertos de sida.

¿Qué me pueden ofrecer? Diez, quizás veinte años más de vida, sintiendo en la nuca la respiración de la muerte, tomando medicamentos para fingir que no la siento, que puedo enviarla de vuelta a su rinconcito en la rutina, transformada ahora en la rutina de un paciente enfermo de sida.

La rutina de consumir de por vida —o hasta que se acabe la vida— un tratamiento llamado terapia retroviral altamente activa o «coctel combinado», según la cual se deben consumir treinta pastillas diarias en promedio, en horarios que cubren las veinticuatro horas, algunas con las comidas, otras con el estómago vacío, siempre temiendo que sin un estricto apego a las dosis y horarios, el virus mutará en uno nuevo, más poderoso, más resistente a la medicina.

Pero yo no tengo sida. No tengo el Síndrome de Inmuno-deficiencia Adquirida. Incontables páginas en la web me lo decían.

Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida es una categoría creada por el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos para agrupar un conjunto de signos y síntomas de diversas enfermedades bastante conocidas, que atacan en forma simultánea un mismo sistema inmunológico, resultando particularmente resistentes a los medicamentos que se utilizan para combatirlas.

Herpes, neumonía, tuberculosis y varios tipos de cáncer forman parte del grupo de veintinueve enfermedades que se han agregado con los años a la familia del sida, haciendo que la palabra enfermedad le quede pequeña.

El sida no es una enfermedad, es un síndrome; de modo que, técnicamente, nadie puede estar enfermo de sida.

«Una persona es diagnosticada con sida si presenta uno o más de los veintinueve estados físicos oficiales que definen al sida y si también resulta positiva a los anticuerpos asociados con el VIH. En otras palabras, la neumonía en una persona VIH positiva es sida, mientras que la misma neumonía en una persona VIH negativa es sólo neumonía. Las manifestaciones clínicas y los síntomas pueden ser idénticos, pero uno se llama sida mientras que la otra se llama neumonía»3.

Se leía tan claro, que me pareció la información más confusa de mi vida. Un resultado médico por el que me entregué al pánico parecía no ser el que yo creía.

«Si todavía hace falta una prueba para confirmar el diagnóstico, posiblemente ni siquiera soy seropositiva», pensé.

Entré al segundo consultorio al que acudí para que mi Plan Obligatorio de Salud me suministrara el examen probatorio, el Western Blot, dispuesta a resolver todas las preguntas producidas por mis pesquisas, pero sólo obtuve respuestas monosílabas.

Cuando le pregunté al doctor sobre las posibilidades de que la segunda prueba resultara negativa y mi Elisa fuera una falsa alarma positiva, esquivó con un dejo de molestia mi mirada, como si yo no tuviera derecho de hacer de la duda mi esperanza, y se limitó a decir: «Hacemos la segunda prueba por rutina, porque la verdad es que el resultado rara vez cambia».

Rutina. El momento más ansioso de mi vida es… rutina. ¿Qué clase de difamador del juramento de Hipócrates me habla así y pretende que lo visite con mi segundo resultado para «comenzar el seguimiento médico correspondiente»?

¡Maldito gusano de escritorio, indigno de manejar lo que pase con mi vida; inconsciente, animal, bruto, cobarde, incapaz de hablar sobre la muerte con gallardía!

No soy seropositiva confirmada y ya me enlista para el seguimiento médico correspondiente: visitarlo trimestralmente para que una muestra de sangre determine si mi conteo de células T —término que no me explicó— está por encima o debajo de las doscientas4; empezar a consumir de manera preventiva pequeñas dosis de AZT5 y, según las reacciones de mi cuerpo —sobre las cuales no me habló—, reducir la dosis y combinarla con didanosina (DDI) o zalcitabina (DDC), esperando que éstos mantengan el conteo de mis células en niveles seguros el mayor tiempo posible, lo que en cualquier caso no significa una cura.

Medicamentos que no curan pero que debo tomar. Eso me ofrece la medicina.

Y no sólo no curan sino que al respaldo de sus etiquetas exhiben una escalofriante lista de efectos colaterales que incluyen salpullido, agotamiento severo, pérdida de apetito, náusea y vómito, dolor en los músculos y articulaciones, neuropatía, disfunción sexual, fiebre, diarrea, vértigo, dolor abdominal, depresión, desorden del sueño y demencia6, además de serias afecciones que resultan mucho más letales que la amenaza de comenzar a desarrollar el sida. Las reacciones adversas documentadas en la actualidad incluyen diabetes, falla hepática, arenillas renales y muerte súbita.

«El 30% de los pacientes que toman la terapia combinada padecen de lipodistrofia, un desorden en la distribución de la grasa y desorden metabólico, que puede resultar en ataques al corazón y apoplejía»7.

El argentino que exhibe su fotografía en la red, la gente que aparece demacrada en las noticias, no lo está por un herpes o una tuberculosis causada por el sida. Luce así por tomar las medicinas que evitarán que ellos desarrollen el síndrome.

Me alejé del laboratorio, dejando caer así en las alcantarillas mis esperanzas sobre el resultado que me entregarían en diez días, hasta que la pregunta de cierta campaña institucional saltó de mi memoria a la pupila: ¿conoces a Elisa?

Habérmela hecho no significaba que la conocía, así que ocupé los diez días de angustia que me obsequiaba la rutinaria medicina en buscar toda la información que no había leído o escuchado sobre Elisa.

Lo primero fue leer que los falsos positivos existen en grandes cantidades, contrario a la severidad con que los había descartado la desidia de mi incompetente doctor.

Existen más de cincuenta condiciones inofensivas que pueden hacer que una prueba de VIH resulte falso positiva8. Haber tenido gripa, tener o haber tenido herpes o hepatitis, haber sido vacunado contra la hepatitis B, haber estado expuesto a los microbios que causan tuberculosis y malaria, estar embarazada o haberlo estado9. Cincuenta posibilidades de equivocación sobre las que el doctor no me habló.

«Personas que nunca han estado expuestas al VIH pueden tener reacciones falso positivas durante años o por el resto de sus vidas, debido a que la producción de anticuerpos generados por varias infecciones virales comunes, puede continuar durante años después de que el sistema inmunitario ha vencido al virus, e incluso durante toda la vida»10.

¿Cómo es posible que la prueba que me tiene al borde de reorganizar mi vida sea tan imprecisa?

Elisa, la llamada prueba para detectar el VIH, no detecta el virus que pregona en ninguna medida. Detecta anticuerpos que reaccionan a ciertas proteínas que se aplican a la muestra de sangre, las cuales se han producido en un laboratorio11.

En la página web de la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos12, responsable de controlar la seguridad y eficacia de las pruebas y los fármacos, se puede consultar el texto del inserto que acompaña a la prueba de VIH/sida, Amplicor HIV-1, de laboratorios Roche, el cual hace una increíble aclaración: «La prueba Amplicor HIV-1 no ha sido creada para ser utilizada como prueba de monitoreo del VIH o como prueba de diagnóstico para confirmar la presencia de la infección del VIH». Otra etiqueta, que encontré citada en el documental El otro lado del sida13, aclara que «en la actualidad no existen estándares establecidos para determinar la presencia o ausencia de anticuerpos frente al VIH en sangre humana».

Ni antes de pedir que me ordenaran la prueba, como tampoco cuando me tomaron la muestra de sangre, ni aun hoy después de recibir su respuesta, tuve la oportunidad de ver la caja de la cual provenía, ni los insertos que la acompañan, ni las dudas que la rodean a pesar de ser una prueba capaz de determinar el curso de millones de vidas.

No. No conozco a Elisa. Y, la verdad, no creí que se tratara de tamaña cretina.

El doctor Robert Da Prato, especialista en pruebas de VIH, no recomienda a nadie que se haga la prueba porque él mismo no entiende qué significa y no cree que alguien más lo sepa. «Nunca he visto ninguna evidencia que demuestre que esta prueba muestre lo que dice que va a mostrar: la presencia del virus, la presencia de un virus exógeno14. Realmente me gustaría ver en un microscopio esta evidencia pero aparentemente no existe. No existe porque no se ha realizado un riguroso protocolo de aislamiento»15, a pesar de que el aislamiento es la única prueba directa e inconfundible de la existencia de un virus, y el aislamiento de un virus, a partir del plasma sin cultivar de un paciente, es la única prueba de que una persona tiene una infección viral activa.

Desde que el doctor Robert Gallo anunció el VIH como la causa probable del sida, en 1984, junto con el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, el virus nunca ha sido aislado16.

Tres de la mañana del sexto día de esos diez que me dio la prueba de rutina y un despeñadero de contradicciones se abrió bajo mis pies. Mi afán de entender se llenaba de desconcierto, mi alivio de odio, mis esperanzas de desasosiego mientras leía una y otra vez lo que varios documentos me decían sin conseguir descreerlos: el virus más famoso del mundo no ha sido aislado. No hay prueba alguna que demuestre que el VIH exista.

Miles de cientos de personas han entregado su vida a una rutina de padecimientos por fe en Elisa, la cual los ha timado en la forma más cruel, bajo la mirada cómplice de la Food and Drug Administration, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos; los laboratorios que se lucran esparciendo por el mundo sus pruebas y sus medicinas, y los gobiernos y sistemas médicos que difunden campañas para obedecer ciegamente paradigmas, pero no para cuestionarlos y llegar al fondo de sus teorías.

¿Verdad? ¿Mentira?

Si creo que el VIH sí existe y es la causa del sida, daré un paso al frente para ingresar en las estadísticas de los enfermos tratados con medicamentos para luchar contra el VIH/sida. Entregaré mi vida, sin más, a lo que ordene la medicina.

Si creo que el VIH no existe, que no tengo nada a pesar de mi prueba positiva, sentirán lástima de pensar que me niego a aceptar que se me acaba la vida, me tacharán de loca y me compadecerán por contradecir paradigmas, pero seré dueña absoluta de cada uno de mis días.

Deliraba. ¿Cómo contradecir lo que más de diez mil millones de dólares invertidos17 durante casi treinta años y un resultado positivo me decían? ¿Cómo encontrar la valentía de Copérnico y Galileo cuando se atrevieron a sostener que el Sol era el centro del universo y no la Tierra , como todos creían, corriendo el riesgo de ser quemados vivos en la hoguera?

Incluso en pacientes que sufren casi todas las enfermedades severas del sida, el VIH nunca se detecta en cantidades que pudieran causar la reducción drástica de las células inmunes18. Con la hepatitis o un resfriado común, por ejemplo, el virus que produce el resfriado se encuentra fácilmente en cantidades de millones o miles de millones por mililitro de sangre. El VIH, el virus que supuestamente produce el sida, se encuentra en cantidades de diez por cada mililitro de sangre19, lo que lo convierte en el virus más inofensivo e indetectable, en palabras de Peter Duesberg, el primer científico que logró aislar la estructura genética de un retrovirus (y el VIH es un retrovirus).

En un intento por acabar con los cuestionamientos sobre la imposibilidad de aislar el virus, es decir, encontrarlo en cantidades consideradas en una muestra de sangre, en 1995 comenzó a emplearse sobre muestras de sida una tecnología conocida como Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR), descrita por Duesberg como tecnología diseñada «para encontrar una aguja en un pajar».

El doctor David Rasnick20, investigador y revaluador del sida, la explica así: «Si usted toma una muestra de un paciente no puede encontrar el VIH allí, pues todo lo que tiene son células blancas. Pero cuando usted cultiva estas células junto a otras que Robert Gallo generó hace algunos años, y las expone a ciertos químicos, puede forzarlas a hacer cualquier cosa. La idea es estimular las células del paciente para que empiecen a producir ácido ribonucleico (ARN) y este ARN nuevo capte las proteínas y partículas del virus, de modo que éstas infecten a las células que usted estimuló. Esta ampliación se realizará mediante cocultivo durante el tiempo que usted estime. Pero esa nueva cantidad de partículas del virus no existen en el paciente, no estaban en su muestra. Usted las recreó en el laboratorio, lo que llamamos in vitro»21.

El ganador del premio Nobel de química por inventar la PCR y detractor de la teoría VIH/sida, Kary B. Mullis, ha desvirtuado completamente la utilidad de usar su invención en las investigaciones sobre sida, declarando que « la PCR hace posible identificar una aguja en un pajar, transformando esa aguja en un pajar»22. De hecho, el 99% de lo que contabiliza la PCR no es infeccioso23.

Mullis revisó además todos los documentos de la investigación de Gallo y no encontró «nada, ningún hecho científico que demuestre que el VIH es la causa del sida. Ni siquiera la causa probable del sida, que era lo mínimo que esperaba; una causa probable para el sida, remotamente probable. Pero no es así. Es una causa posible, pero no probable. Y desde esa perspectiva no estamos siquiera cerca de lo que podríamos llamar un hecho»24.

«La idea básica de que el sida es infeccioso, de hecho, nunca se ha puesto a prueba, nunca se ha cuestionado, nunca se ha probado. Es algo que han asumido popularmente los doctores y científicos que estudian microbios y virus (…) la mayoría de los doctores son felices acusando a microbios de causar nuevas enfermedades cuando no saben por dónde buscar», recalca Duesberg25.

El codescubridor del VIH, doctor Luc Montagnier, quien afirmó en 1990 que el VIH no era capaz por sí solo de provocar sida; el Grupo por la Revaluación Científica de la Hipótesis VIH /sida, fundado en 1991 por cuarenta científicos de todo el mundo, entre los que se cuentan ganadores al premio Nobel y nominados de éste26; el presidente surafricano Thabo Mbeki, que en abril del 2000 invitó a Peter Duesberg a Sudáfrica y pidió que el Ministerio de Salud de su país subraye la toxicidad de los antirretrovirales; la organización norteamericana Rethinking Aids27; el disidente colombiano, doctor Roberto Giraldo28, y la Corporación Autonomía en Salud, que se encarga de organizar y difundir las conferencias que dicta en Medellín29, y la fundación Alive and Well Aids Alternatives30, cuya fundadora, Christine Maggiore, seropositiva desde 1992, se ha negado a consumir antirretrovirales y tuvo una hija sana después del diagnóstico31, me invitan a cuestionar todo lo que había escuchado sobre VIH y sida. Me invitan a decidir por mí misma si sigo o no las indicaciones de la medicina ortodoxa, a escuchar cuanta información disidente se me cruce en el camino cada vez que quiera cuestionarme sobre los derechos y deberes de esta nueva vida, la de los que no creen que el VIH exista, pese a recibir una prueba positiva.

Diez días después de aceptar que durante años creí sin fundamento en el VIH y el sida, una mezcla de miedo e ira se retuerce en mi pecho mientras espero que la enfermera me llame para entregarme el resultado de mi segunda prueba.

¿Tendré la fuerza para no dejarme apabullar del matasanos si la segunda prueba es positiva?

He visto la marea del otro lado de la cima y no puedo regresar. Dudo hasta la médula de que el VIH exista y por supuesto dudo de que sea la causa del sida. No podría tragar ni una sola pastilla sin la sospecha de estar ayudando a que un sistema corrupto me destruya la vida.

Aun si creyera que eso que llaman VIH realmente es un virus, aun si mi segundo examen resultara positivo y me dieran diez años antes de que el sida empezara a desfigurar mis días, ¿por qué pasar esos diez años padeciendo los insoportables efectos secundarios de una combinación de medicinas que lo único que hacen es convertir una espera en agonía? ¿Qué clase de vida es esa que prolongaría? Ciertamente, no es la mía. Es un remedo macabro que las aberraciones del mercado médico se han atrevido a llamar vida.

De repente, no entiendo de dónde surge este afán por permanecer en el mundo, aun a costa de mi propia vida.

Tras la puerta entreabierta del consultorio, el médico pronuncia mi nombre en voz alta.

Me levanto de la silla, arrastrando el peso de una conciencia desmedida, y camino con dificultad. Sudo. Aprieto los puños y tensiono las rodillas. Avanzo con la mirada clavada en el suelo, sabiendo que ha llegado el momento de pelear en la arena.

Entro al consultorio y me planto desafiante ante el doctor. El hombre me sostiene la mirada y yo no se la retiro. Suspiro.

El papel dice negativo.

La pelea ya no tendrá la urgencia de salvar mi vida.

Notas: 1. Informe sobre la epidemia mundial de sida 2004. Onusida. http://www.onu.org.ni/noticia?idnoticia=60.

2. Para causar daño, un virus necesita infectar por lo menos un tercio de todas las células que ataca —las que en el caso del sida son las células T del sistema inmunitario—, y matar esas células más rápido de lo que se pueden remplazar.

3. What if Everything you Thought You Knew About Aids Was Wrong?, Christine Maggiore, 2004, p. 17.

4. El 1o de enero de 1993, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) amplió la definición del sida, para incluir a las personas con un conteo de células T de doscientos o menos, aunque no tuvieran síntomas o enfermedad alguna. Esta nueva definición fue la causa de que el número de casos de sida en Estados Unidos se duplicara.

5. Llamado clínicamente zidovudine, pero denominado AZT por sus componentes, se creó inicialmente para la quimioterapia del cáncer, pero fue arrinconado y olvidado por ser excesivamente tóxico, de fabricación muy costosa e ineficaz contra el cáncer. Poderoso pero indiscriminado, el fármaco no era selectivo en su destrucción de las células. «El nacimiento escandaloso del AZT», en Medicina Holística, No 41, Asociación de Medicinas Complementarias (AMC). Celia Farber, periodista de investigación. http://free-news.org/farber02.htm

6. «The Morning After», POZ Magazine, febrero de 1997, en Christine Maggiore, op. cit., 2004, p. 63.

7. Ibid., p. 65.

8. Christine Maggiore, op. cit., p.31.

9. Ibid., p. 26.

10. Ibid., p. 25.

11. David Rasnick, Ph.D. Investigador del sida, diseñador químico de los inhibidores de la proteasa. Entrevista en el documental The Other Side of Aids, dirigido por Robin Scovil, 2004, www.theothersideofaids.com.

12. http://www.fda.gov/cber/PMAltr/P9500053L.htm.

13. www.theothersideofaids.com.

14. Exógeno quiere decir causado por algo por fuera del cuerpo.

15. Robert Da Prato, MD. Especialista en pruebas de VIH para la Armada de Estados Unidos. Entrevista en el documental The Other Side of Aids.

16. El 23 de abril de 1984, Robert Gallo, junto con el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, citó a una conferencia internacional de prensa en la que comunicó haber descubierto el retrovirus que causaba el sida. A los pocos días estalló el escándalo sobre las denuncias del Dr. Luc Montagnier, del Instituto Pasteur de Francia, acusando a Gallo de haber robado su muestra. El episodio terminó con un arreglo entre las partes, quienes compartieron el crédito como codescubridores del VIH y los derechos de propiedad sobre la prueba.

17. Entre 1996, año en el que se fundó Onusida, y 2005, los fondos anuales destinados a la respuesta al sida en los países de ingresos bajos y medianos han pasado de US$300 millones a US$8.300 millones. Los fondos disponibles sumarán US$8.900 millones en 2006 y US$10.000 millones en 2007. «Financiar el sida», informe sobre la epidemia mundial del sida, 2006. www.onusida.org.co/.

18. R. Gallo, 1984; Science, 2241; M. Piatak, 1993; Science, 259; D. Ho, 1991, New England Journal of Medicine, 325:961; C. Shaw, 1991; New England Journal of Medicine, 324:954; Cooper, 1992; Lancet, 341:1099, en Christine Maggiore, op. cit., p. 66.

19. P. Duesberg, Inventing the Aids Virus, 1996, Tegnery Press, Washington DC Pl 74-180, en Christine Maggiore, op. cit., p. 66.

20. El Dr. David Rasnick es un antiguo presidente del Grupo para la Revaluación Científica de la Hipótesis VIH /sida. Doctorado en química por el Georgia Tech en 1978, tiene más de veinte años de experiencia con las proteasas y sus inhibidores. Por su condición de disidente, Rasnick recibió una propuesta del profesor universitario Phillip Machanick, partidario de la hipótesis oficial, de inyectarse VIH. Rasnick aceptó el desafío, pero pidió a Machanick que él, a cambio, aceptase empezar a ingerir antirretrovirales. El que viviese más tiempo sería declarado vencedor. Machanick no aceptó el desafío en estas condiciones.

21. David Rasnick, Ph.D. Investigador del sida, diseñador químico de los inhibidores de la proteasa. Entrevista en The Other Side of Aids.

22. Kary Mullis en Heal. Los Ángeles, 25 de octubre de 1995.

23. Christine Maggiore, op. cit., p. 49.

24. Kary B. Mullis, Ph.D. Inventor de la PCR , premio Nobel de química 1993. Entrevista en The Other Side of Aids.

25. Entrevista en The Other Side of Aids.

26. Peter Duesberg, profesor de biología molecular y celular, con un largo currículo y premios. Nominado al Nobel de medicina por sus estudios sobre retrovirus; Kary Mullis, premio Nobel de química, 1993; Harvey Bialy, biólogo molecular en activo, director de la Virtual Library of Biotechnology for the Americas; Eleni Papadopulos-Eleopulos, física médica, profesora en el Royal Perth Hospital, Australia; Serge Lang, matemático franco-norteamericano; Stefan Lanka, virólogo alemán.

27. Rethinking Aids, fundada en 1991. Mantiene una lista de más de 2.100 personas que han firmado la petición de la organización para revaluar la validez de la hipótesis ortodoxa de que el VIH es la causa del sida. En esta lista hay médicos, farmacéuticos, virólogos, bioquímicos, estadísticos, matemáticos, periodistas, psicólogos y antropólogos, entre otras profesiones.

28. Roberto Giraldo, médico cirujano egresado de la Universidad de Antioquia. Magíster en medicina clínica tropical de la Universidad de Londres. Se ha dedicado por más de treinta años a la investigación científica y académica, en enfermedades infecciosas tanto en Colombia como en Estados Unidos. Actualmente trabaja en el Departamento de Inmunología del Cornell Medical Center de Nueva York. Es autor del libro Sida y agentes estresantes.

29. La Corporación Autonomía en Salud, creada en el año 2004 por quince profesionales de la salud en Medellín, se dedica desde entonces a guiar y apoyar a pacientes seropositivos interesados en las posturas disidentes, y cuenta desde hace varios años con el apoyo del doctor Roberto Giraldo. Carrera 64A No 35-13. Tel. 351 2149.

30. www.aliveandwell.org/.

31. Eliza Jane, hija de Maggiore, murió en el 2005 a causa de lo que se señaló como neumonía relacionada con sida. Tras la autopsia se determinó que la niña no era VIH positiva, ni presentaba sintomatología del síndrome. Un toxicólogo comisionado por Maggiore para revisar las razones de la muerte estableció que se debía a envenenamiento antibiótico.

Fuente: http://revistanumero.com/web/

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15 Octubre 2008

Sida: Científicos colombianos afirman poder curarlo

Científicos colombianos dicen que poseen una cura, para el VIH-sida por medio de métodos a nivel molecular en medicina. Actualmente se está probando a personas que tengan este virus.

El VIH-sida si tiene cura el problema está en la nutrición y las condiciones del sistema, para poder establecer una cura es necesario utilizar un tratamiento que consiste en dos meses de toma oral de una sustancia llamada biovihz actualmente patentada por nosotros, esta sustancia no tienen ningún efecto colateral en el organismo pues se utiliza un sistema bionatural a nivel celular, dice unos de los científicos del proyecto.

Según estos científicos actualmente ya hay 4 pacientes totalmente curados de este virus viviendo unas vidas sanas libres del sida.

Unos de los científicos entrevistados que por razones de seguridad no dijo su nombre dice: probando nuestro nuevo tratamiento le abrimos las puertas a todas las personas contagiadas en nuestro país Colombia y al mundo para que tengan una cura efectiva del sida.

Dejamos nuestro correo electrónico para aquellos que quieran curarse lo hagan, cientificodprf@yahoo.es

Dicen estos científicos de una compañía llamada biotecnología para la salud.





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26 Julio 2008

Curiosidad: La farmacodependencia y el efecto placebo

El efecto placebo

Recogido de una página de internet, resulta curioso.

¡¡ QUE GRAN PODER MENTAL POSEEMOS Y QUE POCO CONSCIENTES SOMOS DE ELLO!! . ¿VERDAD ?

Pongamos un caso ficticio, el del paciente X. Varias veces al día, durante varios días, se le provoca dolor, que se controla con dosis de morfina. Hasta el último día del experimento.

Esas 24 horas, sin que el señor X lo sepa, la morfina se sustituye por una solución salina absolutamente inocua.

Parece increíble, pero dicha solución tiene el mismo efecto que la morfina y el dolor desaparece.

Es lo que se conoce como el efecto placebo. Antes de la llegada de los fármacos en el siglo XX, era el arma más potente de la Medicina contra la enfermedad.

Excremento de cocodrilo, aceite de gusano, sangre de lagarto y hasta ser tocado por el Rey eran medicinas usadas entre el siglo XVI y el XIX.

Desde la publicación, en 1955, del libro The Powerful Placebo de H.K. Beecher, se reconoció que el 35% de los pacientes con una amplia variedad de enfermedades podría ser tratado sólo con placebo. En estudios posteriores, se ha visto que puede funcionar en el 70% e, incluso, del 100% de los casos.

Nadie sabe todavía qué mecanismos intervienen en el efecto placebo. Algunos estudios sobre el dolor sugieren que reduce la ansiedad y facilita la liberación de endorfinas (sustancias químicas naturales parecidas a los narcóticos) en el cerebro, aunque son hipótesis todavía no confirmadas.

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14 Junio 2008

El Dolor de un Hijo (reflexión acerca del alcoholísmo): El dolor, el trauma de tener un papá alcoholíco



Me duele.… papá.

Me duele mucho verte así,
sin ese brillo de amor en tu mirada perdida,
sin ese beso que me dabas,
cuando recién llegabas a casa.

Y así, sin ese amor,
sin esas caricias tuyas,
en mi vida de niño,
sin esa ternura de padre atento,
sin ese latir en tu mente atrofiada por el alcohol.

Así sin eso en mi vida,
Padre mío, aún te amo.
Te amo y me duele,
nuevamente te lo digo.

Me duele en el alma
me duele verte así,
Papá, vuelve tus ojos a mi,
Mírame, que estoy contigo,

¿Acaso lo haz olvidado?
Deja que cure, deja que alivie tus penas,
Si es que por eso huyes y…
te refugias en el alcohol.

Te amo, soy tu hijo,
Recapacita que te necesito.

Eres mi ideal, eres mi amigo,
eres mi fuerza, eres mi abrigo…
permíteme estar contigo.
















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22 Mayo 2008

EL Borracho: Antonio Plaza

El borracho

Generoso en la copa, ruin en todo;
ronca la voz, inyecta la mirada,
párpados gruesos, faz abotagada
y siempre crudo cuando no beodo.
Perdida la razón, goza a su modo,
y nunca estar en su razón le agrada;
que el vino es todo, la razón es nada,
y sólo vive al empinar el codo.
Cuando al inflamarle empieza el aguardiente,
lenguaraz, atrevido y vivaracho,
es intrépido, franco y excelente
amigo; pero juzgo sin empacho
que no es franco, ni amigo, ni valiente;
porque el borracho, en fin, sólo es . . . borracho.



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15 Mayo 2008

TRATAMIENTOS CONTRA LA COCAINA Y CRACK Tratamiento de cocaína sin ansia de consumo y sin sintomas de abstinencia

El consumo de cocaína, potente psico-estimulante cerebral, no ha dejado de crecer desde los años 60 del siglo XX, causando un complejo problema de salud pública, la adicción a la cocaína o al crack (cocaína procesada para ser fumada).

Sin embargo, y a pesar de la gravedad de los efectos que la cocaína causa en el organismo (especialmente en el sistema cardiovascular, el hígado y el cerebro), la dependencia a esta sustancia no siempre es tratada médicamente.

Regeneración neuronal en los tratamientos contra la cocaina

La adicción a la cocaína, una enfermedad posible de curar.

En muchos casos, la ausencia de tratamiento de cocaína y crack tiene que ver con que la abstinencia de cocaína no provoca síntomas físicos muy evidentes, sino psicológicos ante todo. Esta ausencia de síntomas físicos evidentes ha hecho pensar en el pasado que la cocaína no era adictiva y, que por tanto, su abuso no requería tratamiento, cuando la verdad es que cada droga tiene sus propios y específicos efectos adictivos, que en el caso de la cocaína son muy poderosos. De hecho, la búsqueda y el deseo compulsivo de droga, que es la marca distintiva de la adicción, también acompaña al abuso de cocaína y lo hace de forma más rápida y potente que muchas otras drogas ilegales.

Por otro lado, todavía hay concepciones erróneas y/o antiguas sobre lo que es la adicción, creencias que impiden que esta patología sea tratada como una entidad mórbida, es decir, una enfermedad. Todavía para mucha gente la adicción es una cuestión de decisión personal, es decir, el adicto lo sería porque quiere consumir droga, o porque no tiene carácter suficiente para decir no, de modo que el no dejar de consumir drogas es porque no tiene fuerza de voluntad. Detrás de estas concepciones está la creencia de que abandonar la adicción a sustancias químicas está enteramente en las manos (en la voluntad) de la persona adicta.

Pero la realidad es que la adicción, más allá de la decisión y la voluntad, es una enfermedad que escapa al control del adicto. Porque con el consumo elevado o prolongado de cocaína, el cerebro experimenta cambios bioquímicos que modifican los comportamientos, pensamientos y sentimientos del consumidor, y que producen, entre otros efectos, un deseo compulsivo e incontrolable de consumir droga. Esto implica que el adicto difícilmente puede controlar ese deseo debido a los daños cerebrales producidos por la cocaína, así como usualmente pierde la capacidad para autoevaluar los daños que el consumo le está provocando y para dirigir su conducta hacia el abandono de la droga y hacia un estilo más saludable.

Por tanto, la adicción es una enfermedad cerebral. Una enfermedad que se puede tratar y de la que hay recuperación. Hoy en día, gracias a las investigaciones y las nuevas tecnologías, cada vez se sabe más acerca de cómo actúa la cocaína en el cerebro y los efectos que produce, lo que permite desarrollar tratamientos y fármacos adecuados para que el adicto recupere el control de su vida y para que se pueda curar la adicción a esta droga.

El tratamiento de cocaína y crack comienza con un diagnóstico que comprende la evaluación de los factores biológicos, psicológicos y sociales que interactúan en la enfermedad de cada persona, y que implica exámenes y análisis médicos y psicológicos. Tras el diagnóstico y el diseño del proceso a seguir, el tratamiento continúa con la desintoxicación hospitalaria.

Pero aquí es importante señalar que la desintoxicación se puede entender de diversas maneras. En los tratamientos tradicionales, la desintoxicación se centra en el control de los síntomas más evidentes de la adicción, esto es, en el control del síndrome de abstinencia. Según esta concepción, tratar la adicción a la cocaína significa ante todo limpiar al organismo de la droga. Sin embargo la desintoxicación, tal y como se entiende en tratamientos avanzados, implica no sólo la eliminación de los síntomas de la abstinencia, sin sufrimiento, sino también, y de manera fundamental, la recuperación de los daños cerebrales causados por la droga, y de las funciones cognitivas y afectivas que han sufrido alteraciones. Desde esta segunda concepción, más que hablar de desintoxicación se habla de neurorregulación, es decir, tratar la adicción a la cocaína significa no solo limpiar el organismo, sino más bien, reparar los daños cerebrales que esta adicción ha causado en el tejido cerebral del paciente.

El primer enfoque de tratar la adicción se puede ejemplificar así. Cuando una persona se rompe un hueso, es decir, sufre una fractura, se puede tratar el dolor, hacer que desaparezca, pero eso no quiere decir que se haya curado si a la vez el hueso no es reparado para que recupere su funcionalidad.

Esto no quiere decir que no sea importante tratar los síntomas de la abstinencia cuando se quiere dejar de consumir cocaína, ya que de hecho el síndrome de abstinencia es un reto y un obstáculo para la recuperación de la adicción. Un síndrome que ocurre porque el organismo se ha acostumbrado a la presencia de la cocaína (se ha vuelto dependiente) y el cerebro deja de producir las sustancias químicas naturales que la droga reemplaza, sobre todo un neurotransmisor llamado dopamina. Es decir, el organismo depende de la droga para funcionar “normalmente”, y por eso cuando al dejar de consumir cocaína después de un tiempo prolongado de consumo, el organismo no cuenta ni con las sustancias químicas naturales que ha dejado de producir, ni con el sustituto químico que supone la droga, y sufre alteraciones. Unas alteraciones que se experimentan como síntomas opuestos a los efectos de la cocaína, fundamentalmente con depresión, insomnio o hipersomnia, fatiga, irritabilidad, agitación y desórdenes psiquiátricos. Síntomas que sólo desaparecen, si no hay tratamiento adecuado, cuando se vuelve a consumir cocaína. De hecho, el síndrome de abstinencia se convierte en el principal miedo cuando se quiere abandonar el consumo de droga, así como en el principal riesgo de recaída, por la necesidad de aliviar el malestar que produce dicha abstinencia.

Más allá de la desintoxicación de cocaína: La Recuperación Neuronal en el tratamiento de cocaína y crack

Pero más allá de la desintoxicación o retirada de la cocaína del organismo, es necesario recuperar las zonas del cerebro que han sido dañadas por la adicción, es decir, es necesario que haya una neuroadaptación, ahora no patológica del tejido cerebral. Porque los métodos “tradicionales” de desintoxicación sirven para limpiar el organismo controlando los síntomas de la abstinencia, pero no restauran esas zonas cerebrales en las que la droga ha causado cambios neuroquímicos, especialmente en los sistemas serotoninérgicos y dopaminérgicos, con el riesgo adicional de que este tipo de desintoxicaciones puede enmascarar los síntomas de daño cerebral.

Esta recuperación neuronal se hace hoy en día por medio de una avanzada intervención farmacológica llevada a cabo por profesionales de la medicina, psicología y enfermería y con un control continuo del paciente en un entorno hospitalario. Mediante el procedimiento de neuroadaptación, se actúa en los receptores cerebrales y en sistemas y estructuras como el área ventral tegmental (VTA), el núcleo accumbens, y la corteza prefrontal, que además están asociadas con el síndrome de abstinencia, por lo que al intervenir en la recuperación de estas áreas, se previene la aparición de los síntomas de abstinencia. Así, por un lado, la recuperación de las estructuras cerebrales permite la eliminación de los síntomas de abstinencia y permite que desaparezca el ansía, el deseo irrefrenable de consumir cocaína. Y por otro lado, esta intervención, al recuperar las funciones cerebrales alteradas por la droga, hace que se restauren procesos avanzados de cognición y afectividad, como la capacidad de atención, la capacidad para leer, la conciencia o la serenidad.

Bajo estas condiciones, el tratamiento de la adicción a la cocaína tiene varios logros inmediatos: proporciona un abandono seguro de la adicción bajo control médico; permite una abstinencia sin síndrome, es decir, sin sufrimiento; recupera en el paciente procesos cognitivos y afectivos que habían sido alterados; y permite que el paciente tenga una buena disposición a la psicoterapia ambulatoria, por no haber

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1 Febrero 2008

Alerta El Presidente Hugo Chávez Fallece súbitamente

El desquiciado, lunático, prepotente, bocón y narco-guerrillero presidente de la soberana República Bolivariana de Venezuela estaba en uno de sus acostumbrados y eternos programas "Aló presidente" llevaba apenas 72 horas ininterrumpidas de estar hablando y perorando sin ton ni son de todos los temas habidos y por haber en un galimatías y jeringonza que ni sus mismos seguidores profundamente dormidos acertaban a comprender, como cosa rara en él estaba muy locuaz (ya que normalmente es muy callado y tímido) sin tomar siquiera un vaso de agua y nada presagiaba que fuera a terminar pronto su alocución; cuando de repente frente a las cámaras de la televisión estatal le da un soponcio y muere súbitamente; de inmediato todos los demás presidentes de Latinoamérica bailan en una pata pero diplomaticamente ocultan su alegría y satisfacción por este afortunado suceso e hipócritamente expresan su pésame, pero secretamente hay un gran festejo con toda la pompa y bandurria que un afortunado acontecimiento de estos amerita.

El presidente era reconocido por su decencia y diplomacia digna de los mejores soberanos, el jamás irrespetaba a ningún otro presidente y menos se metía en asuntos que no le incumbian, se esmeraba y hacía gala de su excelente educación obtenida en los más oscuros e infames cuarteles venezolanos y era famoso por la claridad y coherencia de sus declaraciones y opiniones, que le valieron el “honoris causa” entre los bandios fascinerosos y pícaros narco-terroristas de las FARC (ya es de sobra conocido que dichas siglas identifican al grupo de Forajidos Asesinos Re-hijueputas Cobardes), que no son más que una caterva de mafiosos , narcotraficantes y secuestradores amén de todos los calificativos y epítetos que estos mal vivientes se merecen, y fué declarado miembro reconocido por los pelafustanes, gamines y viciosos de la calle del cartucho y el bronx dos connotados sitios culturales en Bogotá que lo reconocian como un mecenas y representante destacado.

Los seguidores de Chávez aún aletargados y con sopor por la larga siesta que su discurso les produjo, hicieron los trámites de rigor para el levantamiento del ya odiado cadáver que curiosamente expelía un insoportable hedor nauseabundo...

Y lo llevan a la morgue a hacerle la autopsia. El medico encargado abre la caja toráxica y al examinar lo primero que detecta su experta nariz es un olor como si alguien se hubiera cagado, examina más cuidadosamente y descubre que en lugar de organos vitales lo que hay son heces fecales.

Este inusual hallazgo incita al medico a hacer varias cortes en las extremidades por donde, al extirpar, sale un liquido mal oliente parecido a la diarrea, y una materia verde y pastosa como estiércol de caballo.

Por ultimo el medico decide abrir el cráneo y lo encuentra repleto de pestilente mierda.

La autopsia concluye con el diagnostico: MUERTE POR DERRAME CEREBRAL.

Moraleja: somos lo que decimos

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En todo el mundo no hay nadie como yo. Soy dueño de mi cuerpo, mis pensamientos, mis ideas; me pertenecen las imágenes que ven mis ojos y tengo que saber escogerlas. Poseo mis propias fantasías, mis sueños, esperanzas y miedos. Dado que soy dueño de mí mismo, tengo que conocerme íntimamente.Hay aspectos de mí que me confunden, otros que desconozco. Sin embargo. esté o no de acuerdo con todo lo que soy, esto es auténtico y representa el momento en el que vivo. Me amo, me cultivo, me consiento y me felicito,para amarme, tengo que ser yo mismo, amarme con mis virtudes y mis defectos, mi pasado, mis éxitos y mis fracasos. Descubro mis capacidades, mis valores, transformo mis defectos en cualídades, lucho por mejorar. Para cultivarme, me señalo un plan de estudios, de lectura, de conocimientos que me ayuden a superar, de amigos que sean impulso y soporte de mi superación. Me alejo de todo ser, hecho, o acto que pueda lesionarme. Para consentirme me premio de pensamiento y obra porque estoy en el camino de la superación. Me hago un regalo.Me miro al espejo y le hablo a ese amigo maravilloso y perfecto que siempre confía en mí. Y me felicito porque, Bueno soy estupendo! Me amo!

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