Asesinos conscientes
Por: Juan Carlos Botero
Todo fumador es víctima y a la vez responsable de la mayor estafa que se ha cometido en nuestro tiempo.
Así es, dice Mike Moore, fiscal general de Misisipi. Es el mayor fraude de la historia. El periodista parece incrédulo ante semejante frase. ¿En serio?, pregunta. Sin duda alguna, reitera Moore. He trabajado durante años con adictos a las drogas, y nada es comparable a esto. La cocaína mata unas 15 mil personas en EE.UU. cada año, pero las muertes a causa del cigarrillo superan las 425 mil. Y las compañías de tabaco no sólo han evitado cualquier sanción por este delito colosal, sino que han amasado una fortuna en el proceso.
La declaración anterior es parte del famoso programa de Mike Wallace, 60 Minutes, producido por Lowell Bergman, en 1996. La gente conoce parte de la historia gracias a la película magistral de Michael Mann, The Insider. Pero hay otra parte igual de importante y menos conocida. Wallace falleció hace poco y en homenaje se han retransmitido sus mejores programas. Y este es uno de los más valientes.
Resulta que la empresa de tabaco Brown & Williamson, en ese tiempo la tercera más grande del país, demandó al doctor Jeffrey Wigand por hacer público lo que él descubrió mientras trabajaba en la firma. Es decir, no sólo que los directivos de B&W sabían que la nicotina era adictiva, a pesar de haber jurado lo contrario ante el Congreso de EE.UU., sino que, mediante procesos químicos y en forma deliberada, aumentaban el impacto de la nicotina y, de esta manera, la adicción en los fumadores. En últimas, dijo Wigand, eso es el cigarrillo: un utensilio para proveer nicotina. Después el científico declaró en una demanda histórica contra las empresas de tabaco, y varios estados ganaron la suma de 360 mil millones de dólares.
Sin embargo, el caso es aún más escandaloso. Porque B&W denunció a Wigand e hizo hasta lo imposible para callarlo. Pero varios documentos secretos de la empresa llegaron a manos de Stanton Glantz, profesor de la Universidad de California, y él confirmó lo dicho por Wigand: desde hacía 30 años los gerentes de B&W y de otras firmas sabían que el tabaco creaba adicción y causaba enfermedades como cáncer, enfisema pulmonar y problemas cardiacos. No sólo eso. Mediante estrategias legales y tácticas de ‘matoneo’ le ocultaron esa información al público y silenciaron a sus críticos, procurando arruinarlos con litigios eternos, sobornarlos o aplastarlos con la vastedad de sus recursos. En suma: los directivos sabían que estaban matando a millones de personas y que se estaban lucrando con ese sufrimiento mundial. Y lo hacían sin importarles un carajo.
De modo que esa cara de la moneda, que todo fumador es víctima de esta industria criminal, está clara. ¿Pero la otra, que cada uno es, también, culpable de este fraude? Es obvio: esta estafa no podría existir, y menos a semejante escala de suicidio colectivo, sin el aporte de cada fumador, de la misma manera que el negocio de las drogas no podría existir sin consumidores, grandes o pequeños. Entonces, cuando alguien compra y enciende un cigarrillo, debe saber que le está ofreciendo su dinero y su salud a un asesino millonario que ni repara en la estela de muertos que deja su negocio, mientras él se dirige al banco, frotándose las manos y soltando risotadas.
Fuente:
· Elespectador.com| Elespectador.com
!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->
servido por Ciudadanodelmundo
sin comentarios
compártelo
Nota del autor del blog:
El agua siendo un elemento vital y un recurso natural no renovable se está agotando a pasos gigantescos, por lo que el moderno hábito de la ducha diaria es un atentado ecológico en todo el sentido de la palabra, me pregunto: ¿volveremos a las pretéritas épocas del baño mensual, quincenal o semanal? Eso si siempre y cuando el escaso liquido no alcance precios desorbitantes solo al alcance de los pocos ricachones que la pudieran pagar…
La ducha es un lujo mucho más allá de lo que uno alcanza a imaginar cada mañana, medio dormido, bajo el chorro de agua.
Lo más cerca que un rico y poderoso estuvo por largo tiempo de un buen duchazo fue un cubo de agua arrojado sobre su cabeza por un sirviente.
Durante una temporada de la historia, sin embargo -porque todo hay que decirlo- nadie extrañó terriblemente los placeres del baño. Pero el gusto que le tenían civilizaciones antiguas está bien documentado.
En una excavación de la antigua ciudad egipcia de Akhetatón (o Ajetatón), Tel-el-Amarna, los arqueólogos encontraron un cuenco con agujeros, en el que se cree los sirvientes vaciaban agua sobre la cabeza de su señor.
Los expertos concluyeron que la pieza, que data de 1350 AC, es una forma rudimentaria de ducha.
En Babilonia se desarrollaron los acueductos más antiguos de los que se tenga noticia. Estos surtían de agua limpia a los pobladores. O mejor dicho, a los pobladores con dinero, según señalan algunas fuentes.
Vasijas y pinturas sugieren que griegos se duchaban bajo surtidores salidos de las fuentes públicas, y los romanos eran grandes entusiastas del baño.
Aromas medievales
En la Edad Media, Occidente le perdió la fe al aseo personal. A los primeros cristianos les parecía vanidoso el gusto por el baño y trataban de evitarlo para ganar en santidad.
La reina Isabel de Castilla estaba orgullosa de haberse bañado sólo dos veces en toda su vida.
Europa tardaría en "descubrir" la relación entre las enfermedades y plagas que diezmaron el continente por siglos y la suciedad.
Cuando la reina Isabel I de Inglaterra comenzó a utilizar la ducha instalada en 1598 en el castillo de Windsor, se comentaba, con recelo o curiosidad, que su majestad se bañaba una vez al mes "fuera que lo necesitara o no".
Pasaría siglo y medio antes de que se otorgara una patente por la ducha, a William Feetham, en 1767. Las primeras, de bombeo manual, no gozaron de aceptación en forma inmediata.
A pesar de que permitían ahorrar cantidades considerables de agua, se las veía como un asunto "frívolo". La Municipalidad de Londres le negó al alcalde la autorización para instalar una con el argumento de que nadie nunca había querido tener uno en el pasado.
Bueno para la salud
De acuerdo con algunas fuentes, debemos a la ciencia médica el "renacimiento" de la ducha.
En el siglo XVIII los doctores comenzaron a recetarla como cura. La administración del remedio se hacía en el propio consultorio: el paciente pasaba a la sala de baño, y el galeno tiraba de la cadena para dejar caer agua fría sobre el enfermo.
La primera ducha era algo escalofriante.
"No es raro ver a un sujeto que, teniendo que enfrentar la experiencia del primer baño, muestre verdadero terror, grite, forcejee y trate de escapar; se sofoque y sufra palpitaciones", dice una descripción de la época, citado por el investigador Lawrence Wright.
Pero la conversión era rápida. "No es raro escucharlos decir, después de un momento, 'ah, pero esto era todo'", añade el autor. La ducha había dejado su marca en la piel del hombre moderno.
Explosión tecnológica
Innovaciones de todo tipo fueron introducidas durante el siglo XIX.
Uno de los primeros modelos fue la "ducha Regency", de 1810. Consistía en una especie de palangana con un desagüe y un tanque en la parte superior, conectado a la palangana por tubos pintados para parecer de bambú.
El aparato, que operaba manualmente, era práctico pero no muy higiénico: no recibía agua fresca, sino que reciclaba el agua que caía una y otra vez.
De todas maneras, con su más de tres metros de altura, hasta la gente de sociedad lo veía con recelo.
El baño de banqueta de Virginia incorporaba un banco giratorio para comodidad del usuario.
Las cortinas de baño son de la misma época, y tanto hombres como mujeres acostumbraban usar unos gorros de forma puntiaguda para proteger el cabello del agua.
A mediados de siglo aparecieron las duchas con agua fría y caliente y los fabricantes experimentaron con formas y tamaños.
Ya en el siglo XX, se impuso el modelo de una sola regadera y las duchas se convirtieron en algo casi puramente funcional. Esto hasta que hace algunos años los fabricantes han intentado volver a hacer de ellas toda una experiencia del placer y confort.
!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->
servido por Ciudadanodelmundo
sin comentarios
compártelo