Precauciones sexuales para homínidos racionales( Lease personas no Promiscuas ni Conspicuas)
Precauciones sexuales para homínidos racionales
A estas alturas, y una vez inducidos a ligar por La Página Definitiva empleando casi cualquier medio, por cutre que sea, parece necesario hacer constar una serie de precauciones sin las que el sexo, y lo lamentamos, puede tener graves consecuencias.
El sexo es peligroso:
A pesar de lo que los anuncios de televisión y las películas puedan dar a entender, el sexo (divertido o no según los gustos de cada cual) encierra en cualquier caso una serie de peligros que no pueden desatenderse.
En primer lugar el sexo puede dar origen a un enorme cansancio. Si se abusa de él, y aunque a largo plazo ello puede repercutir favorablemente en nuestra condición física, plantea numerosos problemas asociados a la fatiga. De hecho es poco recomendable realizar actividades que exijan cierta frescura tras una noche de pasión. No sólo eso, sino que el cansancio provocado por la actividad sexual unido a al placer que provoca, suelen hacer a muchos dedicar su tiempo a buscarlo y/o practicarlo para después dedicarse casi exclusivamente a descansar, exhaustos. De esta manera no queda tiempo ni para estudiar ni para trabajar. Nuestro consejo es, en consecuencia, practicar el sexo con moderación y, en cualquier caso, hacerlo siempre dejando al margen el placer de la pareja y centrándose en el orgasmo propio. Esta medida garantiza un menor desgaste.
Por otra parte el sexo, en apariencia inofensivo, esconde una terrible cara oculta: su práctica puede acarrear consecuencias como el matrimonio o, en general, cierto tipo de compromiso que acaba limitando la práctica libre de esta actividad. Se produce la paradoja de que la alocada búsqueda de sexo puede terminar vedando la práctica placentera del mismo. Este riesgo, a diferencia del señalado anterior, es difícil de inocuizar. A nuestro entender, y al margen de recurrir a servicios profesionales, el método más seguro para no exponerse al mismo es, directamente, la abstinencia. Nuestro conocimiento del mundo nos permite afirmar que "torres más altas han caído" y que, de hecho, caen una tras otra.
Por último es preciso tener claro que, en cualquier caso, el sexo es peligroso como agente de propagación de enfermedades de todo tipo. A pesar de lo que suelen decir los políticos y los medios de comunicación, temerosos de ser tachados de conservadores, su práctica implica, siempre, un cierto riesgo. De manera que, lamentablemente, lo más seguro es, de nuevo, la abstinencia. O, como señala acertadamente la Iglesia, la monogamia estricta. Sin embargo para evitar esta desagradable opción les recomendamos que le echen valor y piensen en los peligros del automóvil o la vaca loca, actuando después en consecuencia. La vida es riesgo. Y, hablando del particular ...
Prácticas de riesgo:
Tratando de suplir una carencia generalizada en los medios de comunicación social y en las informaciones en materia de salud pública de las Administraciones queremos señalar que, a pesar de poder ser tachados de homófobos por ello, es preciso tener en cuenta que ciertas prácticas implican riesgos mayores.
Simplemente reflexionen sobre las diferencias entre acostarse con una persona limpia y habitualmente higiénica o con una que no se lave en una semana. Piensen en la diferencia entre acostarse con una persona o con un animalito, por muy limpio que lo tengamos. Háganse una idea sobre las diferencias que hay entre penetrar a alguien por el lugar por el que se expulsan los excrementos o por otro. Y extraigan Ustedes mismo las conclusiones.
Por otra parte los riesgos asociados a la existencia de heridas y similares aumentan exponencialmente a medida que la penetración es más costosa, en función de que la cosa vaya más o menos "justa". Por otra parte, y conectado con esto, los riesgos de que el preservativo (única barrera contra estas cosas y por ser una barrera meramente física expuesta a sufrir roturas más o menos importantes en cualquier momento) no cumpla totalmente su función (que siempre existen) se acrecientan con el rozamiento agresivo. En fin, que quedan advertidos, de modo que luego no puedan quejarse (si todavía quieren un dato más pregunten a cualquier facultativo sobre el efecto en el esfínter de ciertas prácticas si se hacen con asiduidad y sobre las "fugas", mal por otro lado no exclusivo de esta vía aunque sí mucho más desagradable cuando hablamos de "mayores").
En cualquier caso la existencia de prácticas todavía más arriesgadas que estas minimiza considerablemente la percepción social que sobre estos peligros tenemos. En este sentido, en la actualidad (y gracias a los denodados esfuerzos de la prensa de investigación de toda clase, condición y nacionalidad), lo más arriesgado del mundo en asuntos de cama es practicar cualquier actividad de las consideradas inadecuadas por la moral cristiana si se tiene un mínimo de relevancia pública: en especial si se es director de un periódico, el líder del mundo libre o el asesor espiritual del segundo en cuestiones de adulterio.
Porque las decisiones de uno, que sean libres y, sobre todo, con conocimiento de causa.

ana dijo
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jajajaa....
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30 Abril 2009 | 05:21 AM