La paradoja de Newcomb
La paradoja de Newcomb (y 3)
Hemos dicho varias veces en este blog que las verdaderas paradojas no existen.
Es gratificante pensar que siempre debe existir una explicación de porqué un aparentemente correcto razonamiento nos lleva a dos conclusiones contradictorias.
Y es gratificante porque en caso contrario, existe un teorema que afirma que si en un sistema axiomático pueden ser demostradas dos proposiciones contradictorias, entonces puede ser demostrada cualquier afirmación.
Lo cual es lo mismo que decir que el sistema no vale un pimiento.
Lo que no suele ser tan fácil es encontrar el error en las líneas argumentales.
En el caso que nos ocupa, creo que parte de la solución ha sido dada en los comentarios de los post anteriores.
Vayamos por partes: estamos hablando de lógica, no de teoría de la decisión.
¿Qué sucede cuando una fuerza irresistible se enfrenta a un cuerpo inamovible?
¿Puede Dios crear una piedra tan pesada que él mismo no la pueda levantar ?
Parece mentira, pero preguntas idiotas como éstas han entretenido ( y preocupado) a mentes de todas las épocas.
Hubo una época en la que los “intelectuales” se preocupaban del sexo de los ángeles.
El nudo gordiano que plantean ambas preguntas se resuelve de la misma manera que Alejandro resolvió el nudo gordiano original: a golpes.
Si existiera una fuerza irresistible (una fuerza frente a la cual nada se resistiera), entonces no podría existir cuerpo alguno que fuera inamovible.
La lógica no trata de las cosas existentes en nuestro universo, por lo tanto no existe ninguna contradicción lógica en la existencia de una fuerza irresistible, ni tampoco en contra de la existencia de un cuerpo inamovible.
Lo que es una contradicción lógica es la existencia simultánea de ambas cosas, pues la mera existencia de una de ellas implica la necesidad lógica de que la otra sea inexistente.
La pregunta no se resuelve respondiéndola: se resuelve rechazándola.
A mi me parece que en este caso ocurre lo mismo.
No veo ninguna imposibilidad lógica en la existencia de un predictor de nuestro comportamiento.
(Entiéndaseme bien: no creo que tal cosa exista, pero por imposibilidades factuales, no de orden lógico).
Lo que sucede es que si tal predictor existiera, incluso como posibilidad), esto implica lógicamente que nuestra decisión no es tal, que está prefijada, y que no tenemos libertad en absoluto para decidir.
Podemos tener la ilusión de que elegimos, pero no es más que una ilusión.
Si el predictor existe y es infalible, estamos sentenciados.
Si no es tal, y su predicción ha sido hecha por un procedimiento de cara y cruz, por ejemplo, debemos tomar la decisión que nos asegure los mil euros (tomar ambas cajas).
En los casos intermedios, en los que X es simplemente un buen psicólogo que afina bastante, cuanto más afine menos libres somos para decidir.
La teoría de la decisión se ve en aprietos porque la propia decisión se ve comprometida.
Decía en un comentario anterior que es mi solución al problema . Estoy dispuesto a variarla si se me presenta algo mejor.
Que tengan mis lectores un buen fin de semana.
ACTUALIZACION
En la wikipedia he encontrado una buena referencia de lo que aquí se ha tratado, aquí.
24/09/2004 10:50 #. Tema: Para pensar
22/09/2004
La paradoja de Newcomb (2)
Según cuenta Martin Gardner en Rosquillas anudadas, el matemático Robert Nozick , especialista en Teoría de la decisión escribe a propósito de la paradoja de Newcomb:
He planteado este problema a gran número de personas, tanto amigos como alumnos de mis clases.
A casi todo el mundo le resulta perfectamente claro y obvio qué se debe hacer.
La dificultad es que estas personas parecen estar divididas más o menos por igual sobre cuál debe ser la solución del problema, y que un número importante de ellas piensan que las de opinión contrario son sencillamente idiotas.
Parece que entre los que han opinado al respecto en el post anterior no existe tal equilibrio, sino un sesgo completo hacia la solución consistente en tomar ambas cajas.
Es realmente sencillo argumentar que la elección de ambas cajas es la correcta.
Sin embargo, lo malo es que con poco esfuerzo más podemos argumentar en sentido contrario con igual contundencia.
Esa es la paradoja. No obstante, las verdaderas paradojas no existen, y el nudo gordiano se deshace de alguna manera.
Veamoslo de otra manera: el experimento se realiza un buen número de veces, y el lector es un testigo del mismo.
Imagínese el lector que asiste al experimento.
Puede ver que siempre que los concursantes eligen ambas cajas , se llevaron únicamente 1.000 euros, mientras que siempre que decidieron tomar únicamente la caja C2, se llevaron el millón.
X parece que pronostica correctamente. Todo esto no hace sino avalar la opción de tomar tan sólo la caja 2, ¿verdad?
Situemos ahora al testigo frente a las cajas, al otro lado del concursante, y supongamos que el lado de los cofres que da al testigo es de cristal, de forma que puede ver el interior.
El testigo comprueba repetidamente que en la caja C1 hay 1.000 euros (cosa que el concursante sabe con certeza).
También ve la caja C2, y sabe si tiene el millón o está vacía.
En ambos casos, si pudiera aconsejar al concursante, aconsejaría tomar ambas por la obviedad de que se va a llevar 1.000 euros más si lo hace que si no lo hace.
Esta observación favorece evidentemente la opción de tomar ambas en todo caso. ¿Hay o no hay una al menos aparente paradoja?
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Tengo una manera personal de ver el asunto, y romper este nudo gordiano.
Como es personal, no sé si estarán ustedes de acuerdo con ella.
En todo caso es la solución que más me satisface hasta que me presenten otra que me satisfaga más.
La vemos en el siguiente post, si les parece interesante.
