Publicidad:
Terra
La Coctelera

ciudadanodelmundo

6 Mayo 2006

El Acértijo de la tierra atada

El Acértijo de la tierra atada

En un ejercicio de omnipotencia podemos imaginar que tenemos a toda la Tierra en nuestras manos. Literalmente. No sabiendo qué hacer, decidimos atarla. Ajustamos un hilo a lo largo del Ecuador y anudamos bien sus puntas. La circunferencia de la Tierra es de unos cuarenta mil kilómetros, por lo que deberá ser un hilo muy largo. El hilo queda perfectamente ceñido a la Tierra. Evitemos problemas y digamos que el planeta es totalmente liso y esférico.

Después, aburridos, a ese hilo de cuarenta mil kilómetros le agregamos un metro y volvemos a atarlo. Ni más ni menos. La Tierra ya no estará amarrada con tanta firmeza; el hilo se habrá aflojado un poco. ¿Qué tanto? ¿Podrá notarse a simple vista? ¿Qué holgura se alcanza entre la superficie terrestre y el hilo? ¿Podrá pasar una persona por debajo? ¿Y un ratón? ¿Una pulga, al menos?

Perdimos nuestra omnipotencia y ahora estamos apenas en la mesa de la cocina. Repetimos el mismo experimento con una naranja. Esto es: ajustamos un hilo a lo largo de su circunferencia máxima y luego le agregamos un metro más. Ahora sí es evidente que el hilo quedará muy flojo. ¿Qué tan flojo? ¿Qué holgura se alcanza entre la naranja y el hilo?

¿Cuál de los hilos quedará más flojo: el que rodea a la Tierra o el que rodea a la naranja? Hacé un pronóstico antes de seguir leyendo.

Parece natural pensar que con la naranja la holgura será enorme, mientras que con la Tierra será imperceptible, despreciable, milimétrica. Pero la curiosa y muy poco intuitiva respuesta es que en los dos casos el hilo quedará igual de flojo.

El cálculo no es difícil: basta con las matemáticas aprendidas en la escuela. Se puede demostrar que en uno y otro caso el metro extra de hilo produce una holgura de unos dieciséis centímetros. No importa el tamaño de la cosa que querramos sujetar con ese hilo: siempre, siempre, al agregarle un metro más, la holgura que resulte será

En un ejercicio de omnipotencia podemos imaginar que tenemos a toda la Tierra en nuestras manos. Literalmente. No sabiendo qué hacer, decidimos atarla. Ajustamos un hilo a lo largo del Ecuador y anudamos bien sus puntas. La circunferencia de la Tierra es de unos cuarenta mil kilómetros, por lo que deberá ser un hilo muy largo. El hilo queda perfectamente ceñido a la Tierra. Evitemos problemas y digamos que el planeta es totalmente liso y esférico.

Después, aburridos, a ese hilo de cuarenta mil kilómetros le agregamos un metro y volvemos a atarlo. Ni más ni menos. La Tierra ya no estará amarrada con tanta firmeza; el hilo se habrá aflojado un poco. ¿Qué tanto? ¿Podrá notarse a simple vista? ¿Qué holgura se alcanza entre la superficie terrestre y el hilo? ¿Podrá pasar una persona por debajo? ¿Y un ratón? ¿Una pulga, al menos?

Perdimos nuestra omnipotencia y ahora estamos apenas en la mesa de la cocina. Repetimos el mismo experimento con una naranja. Esto es: ajustamos un hilo a lo largo de su circunferencia máxima y luego le agregamos un metro más. Ahora sí es evidente que el hilo quedará muy flojo. ¿Qué tan flojo? ¿Qué holgura se alcanza entre la naranja y el hilo?

¿Cuál de los hilos quedará más flojo: el que rodea a la Tierra o el que rodea a la naranja? Hacé un pronóstico antes de seguir leyendo.

Parece natural pensar que con la naranja la holgura será enorme, mientras que con la Tierra será imperceptible, despreciable, milimétrica. Pero la curiosa y muy poco intuitiva respuesta es que en los dos casos el hilo quedará igual de flojo.

El cálculo no es difícil: basta con las matemáticas aprendidas en la escuela. Se puede demostrar que en uno y otro caso el metro extra de hilo produce una holgura de unos dieciséis centímetros. No importa el tamaño de la cosa que querramos sujetar con ese hilo: siempre, siempre, al agregarle un metro más, la holgura que resulte será

servido por Ciudadanodelmundo sin comentarios compártelo

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Ciudadanodelmundo

ciudadanodelmundo

Bogotá, Colombia
ver perfil »
contacto »
En todo el mundo no hay nadie como yo. Soy dueño de mi cuerpo, mis pensamientos, mis ideas; me pertenecen las imágenes que ven mis ojos y tengo que saber escogerlas. Poseo mis propias fantasías, mis sueños, esperanzas y miedos. Dado que soy dueño de mí mismo, tengo que conocerme íntimamente.Hay aspectos de mí que me confunden, otros que desconozco. Sin embargo. esté o no de acuerdo con todo lo que soy, esto es auténtico y representa el momento en el que vivo. Me amo, me cultivo, me consiento y me felicito,para amarme, tengo que ser yo mismo, amarme con mis virtudes y mis defectos, mi pasado, mis éxitos y mis fracasos. Descubro mis capacidades, mis valores, transformo mis defectos en cualídades, lucho por mejorar. Para cultivarme, me señalo un plan de estudios, de lectura, de conocimientos que me ayuden a superar, de amigos que sean impulso y soporte de mi superación. Me alejo de todo ser, hecho, o acto que pueda lesionarme. Para consentirme me premio de pensamiento y obra porque estoy en el camino de la superación. Me hago un regalo.Me miro al espejo y le hablo a ese amigo maravilloso y perfecto que siempre confía en mí. Y me felicito porque, Bueno soy estupendo! Me amo!

Fotos

Ciudadanodelmundo todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?