Mitos y Tabúes de la Publicidad Subliminal
En el proyecto de Ley de Publicidad que reposa en la Asamblea Nacional encontramos bajo el Título de La Publicidad Ilegal, a la denominada "publicidad subliminal" definida como "aquella que mediante técnicas de producción de estímulos de intensidades fronterizas con los umbrales de los sentidos o análogas, pueda actuar sobre el receptor, individual o colectivo, sin ser conscientemente percibida".
Nos llama la atención cómo nuestro "legislador del siglo XXI" ha podido incluir en el mencionado proyecto una figura que hace más de una década ha sido una ficción superada y rechazada por la industria publicitaria.
En los países con mayor desarrollo en el negocio publicitario, el encuadramiento de una publicidad dentro de la ilicitud, busca apoyo en tres puntos esenciales del mercado publicitario y de consumo: la veracidad, el derecho a la información y las prácticas de competencia empresarial, mas no lo hace, por los efectos que pudiera causar el mensaje publicitario en los términos que plantea la definición antes transcrita.
Muchos son los autores que han sostenido y demostrado que la "publicidad subliminal" es un mito, entre los cuales podemos citar a William F. Arens, quien en su libro Publicidad (McGraw Hill, 2000) señala que hasta ahora ninguna investigación ha demostrado que exista la inclusión, por ejemplo, de obscenidades en los cubos de hielo de un anuncio de licor, que de alguna manera haga que lo compremos.
No obstante, el mito de la "publicidad subliminal" ha logrado vender miles de libros; peor aun: se propagó una generación de consumidores que aún creen en él.
Este mito se basa en que los publicistas penetran nuestro cerebro y nos manipulan psicológicamente para que, contra nuestra voluntad, compremos cosas que no queremos o no necesitamos, por lo que los consumidores se hallan totalmente a merced de las fuerzas del publicista todopoderoso.
Sergio A. Vistrain D., de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco publicó un trabajo en Hitos de Ciencias Económico Administrativas (1998), donde explica cómo la "publicidad subliminal" significa "decir realmente cosas, aunque realmente no parezca que las ha dicho".
Explica Vistrain, que hacer publicidad es hacer que cierto público advierta algo (advertising viene del latín ad vertere, que significa "mover la mente hacia"), por lo tanto, la publicidad para realmente serlo, debe decir algo, advertir sobre algo.
En otras palabras, debe comunicar.
Para que la publicidad logre su cometido (Que el receptor reaccione al mensaje) es requisito indispensable que el receptor, primero lo "reciba" y para esto, debe tener "capacidad sensorial".
La intensidad mínima de un estímulo, que un individuo es capaz de captar, se conoce con el nombre de "umbral", o "limen" y, por definición, se dice que, sólo hasta que un estimulo alcance el umbral, puede ser captado por alguien.
Puesto que lo "subliminal" no es captado conscientemente por el receptor del mensaje, mal podría reaccionar ante él.
De ser real tal "publicidad", la tan anunciada Comisión de la Verdad debería investigar de primero esta situación, ya que el Presidente de la República y los demás poderes públicos elegidos por el pueblo estarían en dichos cargos gracias a esas técnicas todopoderosas de los publicistas que contrataron para sus respectivas campañas electorales.
La ilegalidad es todo aquello que es contrario a la ley y no se debe incluir dentro del Título de la Publicidad Ilegal algo que no existe.
Sócrates decía: "La ley habrá de ser el descubrimiento de algo verdadero o que realmente es".

vicho dijo
oye me gusto mucho tu articulo, esta bien hecho y es muy interesante....por favor recomienda mi sitio www.lacoctelera.com/beckembawer que esta muy bueno y divertido y con hartos flash...denuvo buen articulo adios
27 Mayo 2006 | 05:36 PM