Misterio
Esta historia dicen que fue real, y es muy apropiada ya que se acerca el día de la Bestia el próximo Martes 6 de Junio; leanla y que no los espante:
Misterio
Suceso ocurrido hace algún tiempo, un 31 de Octubre, y aunque parece sacado de una película de Alfred Hitchcock, dicen que fue real...
Un hombre estaba parado a la orilla de la carretera a medianoche haciendo autostop en una noche de furiosa tormenta.
Caminaba sin descanso desde hacía varias horas pero nadie se paraba para llevarlo. La tormenta era tan fuerte que apenas se alcanzaba a ver a unos 3 metros de distancia.
De repente, vio como un extraño coche con las luces apagadas se acercaba lentamente y finalmente se detuvo frente a él. El hombre, dado su penoso estado, se sube sin dudarlo al coche y cierra la puerta. Mira hacia el asiento de al lado y se da cuenta con asombro de que nadie va conduciendo el coche.
El coche arranca suave y pausadamente. El hombre mira hacia la carretera y con horror se percata de que delante hay una curva.
Asustado, comienza a rezar e implorar por su salvación al advertir su trágico destino. Aún no ha terminado de salir de su espanto cuando, justo antes de llegar a la curva, aparece una mano tenebrosa por la ventana del chofer y mueve el volante lentamente pero con firmeza. Paralizado del terror y sin aliento, medio cierra los ojos y se aferra con todas sus fuerzas al asiento; inmóvil e impotente ve cómo sucedía lo mismo en cada curva del oscuro camino, mientras la tormenta aumentaba su fuerza.
El hombre, sacando fuerzas de donde ya no le quedaban, se baja del coche a la primera oportunidad y se echa a correr por toda la carretera hasta el pueblo más cercano.
Exhausto, todo empapado, se dirige a una cantina del pueblo, que se encontraba aún abierta. Entra y pide una botella de ron y todavía temblando les empieza a contar a todos los presentes la horrible experiencia que acababa de presenciar. Se hizo un silencio ante el asombro de todos.
Como a la media hora entran a la cantina dos hombres, todos mojados, y le dice uno al otro en tono molesto:
'Mira Juan, allí está el tonto que se subió al coche cuando lo veníamos empujando.'
