Martin Gardner:El Acértijo de los Tres Sombreros
Martin Gardner:
El Acértijo de los Tres Sombreros
3 sombreros
Este acertijo clásico lo conocà por primera vez en el número 10 de la revista "investigación y Ciencia", de julio de 1977, en la sección "Juegos Matemáticos" de Martin Gardner, del cual reproduzco algunos fragmentos en esta página.
En el artÃculo Gardner intenta ilustrar una forma de pensar muy tÃpica de los matemáticos, la reducción a un caso más simple ya conocido y la ilustra con este chiste:
"En vista de que un novato de primer curso era incapaz de decidirse entre FÃsica y Matemáticas, se le sometió a una prueba de aptitud. La prueba constaba de dos partes. En la primera, al estudiante se le llevaba a una habitación donde habÃa un fregadero, una cocinilla de gas de un
solo fuego, y, en el suelo, una tetera vacÃa. El problema consistÃa en hervir agua. El estudiante superaba la primera parte si podÃa llenar la tetera en el grifo del fregadero, encender el quemador de la cocinilla y poner la tetera al fuego.
"Para la segunda parte del ejercicio, el mismo estudiante era llevado a la misma habitación, pero ahora la tetera estaba llena de agua, sobre la cocinilla apagada.
El problema seguÃa siendo hervir agua. Un fÃsico en potencia se limitarÃa a encender el fuego. Un matemático en potencia vaciarÃa primero la tetera, y después, la pondrÃa en el suelo. El problema se reducÃa asà al caso anterior, que ya habÃa sabido resolver."
Este chiste no por menos peculiar es único entre los cientÃficos, existen chistes similares sobre la forma especÃfica de pensar de determinadas profesiones o estudios, citaré dos:
Respecto a los informáticos se cuenta el siguiente, relacionándolo con la necesidad de reiniciar los ordenadores o programas.
¿Qué hace un informático si se le averÃa el automóvil? Apaga el motor, saca la llave, abre la puerta del vehÃculo, sale, la cierra y luego... abre de nuevo la puerta, entra, mete la llave y arranca de nuevo el motor.
Sobre los programadores informáticos hay otro, relacionado con la costumbre que tienen de considerar el cero un número más y empezar a numerar los archivos etc. por cero en lugar de uno, dice asÃ:
Un programador despistado sale de viaje con su mujer, llevan muchas maletas y cuando llegan al aeropuerto le dice su mujer:
- Quédate aquà y vigila las maletas que no nos las roben mientras saco los billetes. FÃjate bien, que eres muy despistado, son cinco maletas en total.
Cuando la mujer vuelve el programador tiene cara de circunstancias y le dice:
- No sé como ha ocurrido, no he perdido las maletas de vista ni un momento y sin embargo sólo están cuatro de las cinco maletas. FÃjate, cuéntalas: cero, uno, dos, tres y cuatro.
Sin más os reproduzco el acertijo de Gardner (el artÃculo en Investigación y Ciencia es mucho más extenso de lo que doy aquÃ):
"A tres hombres, A, B y C, que mantienen los ojos cerrados mientras tanto, se les pone un gorro rojo o un gorro negro. Al abrir los ojos, cada hombre ve los gorros de los demás, pero no el suyo; si ve un gorro rojo, tiene la obligación de alzar la mano. Tan pronto como sepa el color
de su gorro, ha de decirlo asÃ.
"Supongamos que los tres sombreros sean rojos. Los tres hombres alzan la mano. Tras cierto lapso de tiempo, C, que es más listo que los demás, dice:
"Mi gorro es rojo". ¿Cómo ha podido saberlo?
"C razona de la manera siguiente:
"Supongamos que mi gorro fuese negro.
Entonces, A, al ver mi gorro negro, sabrÃa en seguida que su gorro es rojo, pues si no, ¿por qué habrÃa B de alzarla mano? B podrÃa razonar igual; sabrÃa también que su gorro es rojo. Sin embargo, ni A ni B han dicho nada.
Sus dudas solamente tienen fundamento si ellos ven en mà un gorro rojo. Asà pues, mi gorro es rojo".
"Estudiemos ahora el problema con cuatro hombres, todos los cuales reciben gorros rojos. Si el cuarto, D, es más inteligente que los otros, razonará asÃ: "Supongamos que mi gorro sea negro. Los otros tres han alzado la mano porque ven gorros rojos. Este es precisamente el caso precedente. Tras un tiempo razonable, C, que es el más listo de los otros tres, habrá descubierto que su gorro es rojo, y asi lo dirá". D aguarda entonces a que hable C. El silencio de C le prueba a D que su gorro es rojo.
"Evidentemente, este proceso puede generalizarse. Si hubiesen cinco hombres, E podrá saber que su gorro es rojo, pues si fuese negro, la situación se reduce al caso anterior; tras un lapso de tiempo adecuado, D sabrÃa que su gorro es rojo.
Puesto que D guarda silencio, todos los gorros, y también el suyo, son rojos. Y asi sucesivamente con cualquier número de personas. Por inducción matemática nos vemos forzados a concluir que si a la totalidad de n hombres se les colocan sombreros rojos, el más inteligente de todos ellos terminará deduciendo que su gorro es rojo.
Este acertijo, ya digo es clásico en lógica y muchos autores volvieron sobre él en artÃculos posteriores de la revista y el mismo Gardner y otros los reprodujeron y ampliaron en libros suyos.
