Martin Gardner:El Juego de las Damas
Martin Gardner:
El Juego de las Damas
Damas
En el número 42 de marzo de 1980 deInvestigación y Ciencia, en la sección "Juegos Matemáticos", Martin Gardner expone un buen número de curiosidades y anécdotas referentes al juego de las damas de las que extraigo un breve resumen aquí.
Para complementar esta información incluyo una página de ludoteka.com con losconceptos más básicos de las damas y sus variantes en los distintos países. A continuación extractos del artículo, dode aparece el símbolo [...] se han omitido fragmentos:
"[...] Nada se sabe sobre sus orígenes, aunque casi todos los especialistas en historia de los juegos coinciden hoy que se originó en el sur de Francia, en algún momento del siglo XII. En Inglaterra y Estados Unidos es, sin duda, el más conocido de los juegos de tablero; basta pensar en la cantidad de niños que aprenden a jugar, quienes ya no olvidarán las reglas. Y aunque la bibliografía sobre damas es, al menos en volumen, muy inferior a la ajedrecística, no olvidemos el gran número de adultos que llegan a ser jugadores de primera, ni el interés que suscitan en el público los torneos del campeonato mundial de damas.
"¿Cuánta gente sabría nombrar al menos un experto en damas, o decir quién es el actual campeón del mundo? Tal gloria le cabe al doctor Marión F. Tinsberg, especialista en topología, del Departamento de Matemática de la Florida A. and M. University, y, probablemente, el mejor jugador de damas que haya existido jamás.
"En el llamado mundo occidental, las reglas de ajedrez ya están normalizadas, pero no sucede lo mismo con las damas.
(En España, Inglaterra y Estados Unidos se juega sobre un tablero de 64 escaques; cada jugador dispone de 12 piezas, llamadas peones, situados sobre los cuadros negros de las tres primeras filas contando a partir de él; las piezas solamente pueden moverse sobre los cuadros negros. Nota del traductor.)
Fuera del mundo de habla inglesa existen docenas de variantes regionales. La versión más difundida en Europa y la Unión Soviética, llamada "damas polacas", excepto en Polonia, donde se llaman "damas francesas", se juega sobre un tablero de 10 por 10, y cada bando dispone inicialmente de 20 peones. Esta es la versión normal del juego en Francia. En el Canadá francófono el tablero es todavía mayor: de 12 por 12, con 30 piezas por bando. Las reglas de las
damas difieren ampliamente de unos a otros lugares del mundo. Y es curioso que en todos los países europeos, excepto Gran Bretaña, las piezas suelen llamarse "damas", mientras que en Estados Unidos y demás países anglófonos se llaman "hombres".
"Del hecho de ser las damas juego más sencillo que el ajedrez se desprenden varias consecuencias. Entre ellas, que resulta mucho mas improbable que un jugador de nivel "gran maestro" pueda perder una partida frente a un oponente inferior debido a un error de lo que su-
cede con su equivalente ajedrecístico.
Para los entusiastas, este es uno de los grandes atractivos del juego. Y les encanta una cita de Edgar Alian Poe, cuando éste compara ajedrez y damas al comienzo de The Murders in the Rué
Morgue:
"Por consiguiente, haré uso de esta oportunidad para declarar que las potencias superiores del intelecto reflexivo son más decidida y fecundamente empleadas en el nada ostentoso juego de damas que en el ajedrez, tan refinadamente frívolo. En este juego, donde las piezas tienen movimientos extravagantes y distintos, y valores diversos y variables-, se toma como profundo lo que solamente es complicado (error nada infrecuente). En él, se solicita poderosamente la atención. Un solo instante que decaiga, y ya se ha cometido un descuido, que resulta en daño o en derrota. Al ser las jugadas posibles, no sólo numerosas, sino intrincadas, tales ocasiones se multiplican, y de cada diez casos, en nueve no es el jugador mas perspicaz quien vence, sino el capaz de mayor concentración. Por el contrario, en las damas, donde los movimientos son únicos y no tienen sino pequeña variación, las probabilidades de fallos inadvertidos son mucho menores, y estando la mera atención comparativamente poco solicitada, las ventajas que se consigan por cada bando serán obtenidas gracias a mayor perspicacia."
"Tinsley lo ha expresado de este modo:
"jugar al ajedrez es como contemplar un océano sin fin, jugar a las damas es como mirar un pozo sin fondo."
Otra de las consecuencias de la mayor sencillez de las damas es que hacia 1900 las posibles aperturas del juego habían sido todas tan exhaustivamente estudiadas que no había torneo que no concluyera en tablas. Para hacer la competición un poco más apasionante, se introdujo en Gran Bretaña la práctica de anotar en tarjetas combinaciones de un par de movimientos: el de apertura de las negras, y la respuesta de las blancas, ambos obligatorios para los jugadores.
"[...] Dos de ellos [...] fueron desechados porque sacrifican al contrario una pieza blanca. Más tarde se vio que otros dos pares más [...] le dan a las negras tan fuerte ventaja sobre las blancas, que tuvieron que ser descartados también. Quedaron así, pues, 45 tarjetas"
"[...] el verdadero juego se desarrolla siempre sobre los cuadros negros, con el "ángulo doble" situado del lado inferior derecho de cada jugador. Es costumbre llamar a los contrincantes Blanco y Negro, aun en el caso de que las piezas sean blancas y rojas. Modernamente los torneos se juegan sobre tableros de colores verde y beige claro; los tableros negros y rojos -alguno hay- son considerados atrocidades de almacén de juguetería. El primero en mover es siempre el bando negro"
[...]
"Es lástima, pero con el paso de los decenios los especialistas llegaron a familiarizarse tanto con todas las variantes que emanan de las aperturas obligatorias, que pronto encontraron sistemas de juego "seguro", con lo que se retornó a las series de partidas terminadas en tablas. La restricción inglesa "de dos jugadas" se sustituyó en los Estados Unidos por tres jugadas obligatorias, ya a mediados de los años 30, práctica que actualmente es adoptada en casi todos los torneos norteamericanos y británicos.
Hay ahora 142 tarjetas; cada una contiene una terna distinta de jugadas obligatorias. Puesto que muchas de estas ternas conceden ventaja a uno de los bandos, por lo común al segundo jugador, con cada salida obligatoria se juegan dos partidas, para que cada jugador tenga así derecho a mover en primer lugar."
"Si no fuera por estas condiciones de apertura obligatoria, los especialistas actuales no conseguirían sino hacer tablas.
Incluso con la obligatoriedad de las tres primeras jugadas, alrededor del 80 por ciento de las actuales partidas de torneo acaban en tablas. Por lo general, cuando uno de estos grandes jugadores consigue vencer es porque su contrincante hizo una patochada, o porque el vencedor
consiguió mantener en secreto (algunas veces durante años) un "guiso" o "receta" descubierta por él. Lo mismo que en ajedrez, los "guisos" son modificaciones y perfeccionamientos de
"técnicas de manual" que toman por sorpresa al contrario. Tradicionalmente, a los jugadores se les concedían cinco minutos para pensar cada jugada, y un minuto para aceptar capturas que so-
lamente fuesen realizables de una manera. En estos últimos años tal práctica ha sido reemplazada por relojes de ajedrez, estando los jugadores obligados a 30 movimientos en un máximo de una hora. Cuando alguien se presenta con un guiso nuevo, lo que ocurre, sencillamente, es que su victima carece tiempo para analizarlo.[...]"
El artículo completo de la revista es mucho más extenso de lo aquí expuesto por supuesto, e incluye además algunos problemas prácticos curiosos sobre posiciones del juego, un análisis de la posibilidad de que un ordenador venza o no a todos los humanos en el juego y bastantes curiosidades más.

manuel dijo
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15 Febrero 2008 | 05:17 PM