El Problema con Naipes de Poker
Tenés un pequeño mazo formado por el 1, el 2, el 3 y el 4 de cada palo.
Tu objetivo: acomodar los dieciséis naipes en un cuadrado de cuatro naipes de lado para que no haya números repetidos ni en las filas ni en las columnas.
No es tan difícil.
Te invitamos a que busques la baraja y trates de hacerlo antes de seguir con la lectura.
El diseño que resuelve el problema recibe el nombre de cuadrado latino.
Los cuadrados latinos fueron descubiertos o inventados por el gran matemático Leonhard Euler en 1783.
Los hay de todos los tamaños; como ejercicio podés tratar de acomodar los números del 1 al 10 en un tablero de diez casillas de lado, para que, como antes, no se repitan números ni en las filas ni en las columnas.
Aunque va contra nuestros principios, tenemos que admitir que los cuadrados latinos pueden ser útiles.
Supongamos que hay que evaluar la calidad de cuatro marcas de neumáticos.
Colocar un neumático de cada marca en las cuatro ruedas de un coche no es fiable: puede haber posiciones que reciban más desgaste que otras.
Un experimento mejor consiste en usar los cuatro neumáticos durante cuatro semanas, y una vez por semana cambiarlos de posición de acuerdo al diseño de un cuadro latino de cuatro por cuatro.
Una rápida búsqueda en Google hace aparecer muchos experimentos donde se utilizan cuadrados latinos como el modo más eficiente de controlar las variables bajo análisis.
Algunos de estos experimentos tienen nombres tan pintorescos como Hojas de Erythrina poeppigiana como suplemento proteico para cabras lactantes o Parámetros de fermentación ruminal de animales en pasturas mezcladas Gramínea-Leguminosa para el Trópico Húmedo de Costa Rica.
En las últimas semanas se puso de moda un pequeño juego de deducción llamado Sudoku que parte de la idea de los cuadrados latinos.
Volvamos a nuestro mazo mínimo formado por las cuatro primeras cartas de cada palo.
Hagámoslo más difícil.
Con los dieciséis naipes armá un cuadrado de cuatro por cuatro para que ni en las líneas ni en las columnas se repitan ni números ni palos.
El diseño que resuelve el problema se llama cuadrado greco-latino.
¿Por qué ese nombre? Cuando Euler presentó el problema, en lugar de números usó letras latinas (A, B, C...) y en lugar de palos de la baraja usó letras griegas (alfa, beta, gamma...).
Durante doscientos años no se pudo encontrar un cuadrado greco-latino de diez por diez; nosotros lo vemos en la ilustración.
