¿Qué son los Misterios de Dios?
¿Qué son los Misterios de Dios?
Cuando todavía resuenan en los medios de comunicación los ecos de la visita del sumo pontífice de la iglesia católica, Benedicto XVI, así como de los múltiples engorros e inconvenientes que la misma ha causado y ha costado a los valencianos y por ende a todos los españoles, es un buen momento para retomar de entre los cientos de dogmas de fe que la iglesia católica presenta como de “obligado cumplimiento” bajo pena de condenación eterna, aquel que habla de los famosos misterios de Dios. ¿Cuál es el motivo por el que la iglesia obliga a creer en que Dios tiene misterios insondables, ocultos a los ojos de sus hijos?
Dios no tiene misterios. La ley de Dios omniregente, eterna e inalterable, es Ley Absoluta, lo es todo. Ella es Lógica, Sabiduría y Grandeza insuperable en su sencillez. Es consciencia suprema, inteligencia divina, claridad, la verdad es absoluta. Y como una vez manifestó el Espíritu eterno a través de la palabra profética en la actualidad acerca de la Ley Absoluta: “Lo absoluto es sencillamente absoluto. Más allá no hay nada más”.
La ley de Dios es todo en todo. En cada aspecto de la ley, la totalidad está manifestada, produce sus efectos y está viva, y la Ley Absoluta como totalidad está a su vez en concordancia con cada uno de sus aspectos. Como se ha dicho, todo es claro y absolutamente concordante, porque Dios es eterna e inalterablemente el mismo: El Yo Soy.
Pero si los hombres mezclan lo falso, es decir la mentira, con la verdad, que es Dios, este conglomerado ya no puede ser en sí concluyente ni concordante. Con razón se le calificará de absurdo, “Credo quia absurdum”, (creo porque es absurdo).
Si dos afirmaciones que se contradicen entre sí son mencionadas en un mismo contexto, sólo una de las dos puede ser cierta y correcta. Sin embargo, la enseñanza eclesiástica pseudocristiana habla entonces de los “misterios de Dios”.
Dios, el Eterno, no necesita misterios, los necesitan aquellos que a pesar de adornarse con el haber estudiado a Dios, saben de El menos y Le conocen menos que más de un hombre sencillo del pueblo que se esfuerza en llevar una vida con consciencia de Dios y en estar en paz con su prójimo. Los supuestos misterios de Dios son una consecuencia de desnaturalización humana, de la falta de conciencia de aquellos que sienten, piensan y traman de forma diferente a como hablan y predican y cuyos actos corresponden a la forma de pensar de la Caída.
Los misterios de Dios son afirmaciones eclesiásticas porque estas instituciones han perdido la visión global de la vida.
