La falacia del multiplicador del gasto
La falacia del multiplicador del gasto
Vimos en la introducción que los partidarios de las teorías del poder adquisitivo creían que era posible incrementar la riqueza aumentando el gasto. Si la gente era renuente a gastar, el poder político debía confiscar la riqueza y "hacerlo en su lugar". Estas ideas ya aparecieron durante la etapa mercantilista. Un autor mercantilista nacido en Austria llamado Schröter, tituló "De cómo el Príncipe deber Restringir el Ahorro" al sexto capítulo de su libro más importante. Otro autor mercantilista llamado Gary defendió la misma idea, construyendo un sofisma a partir de una media verdad. Si el gasto de uno es la renta o ingreso de otro, basta multiplicar el gasto para hacer lo propio con la riqueza. El sofisma es evidente. Si cinco personas se encierran en una habitación y empiezan a pasarse un puñado de billetes como locos durante semanas hasta caer extenuados, nadie diría que ahora han multiplicado su renta, su consumo y la satisfacción de sus necesidades de un modo sin precedentes en la historia. Igualmente un ladrón podría decir que su actividad es beneficiosa porque cada vez que alguien comete un robo incrementa su renta. Por tanto si el robo se generalizase las rentas de la comunidad harían lo propio. La realidad es que un intercambio sólo es beneficioso si es voluntariamente querido por ambas partes. En efecto, para que el comercio sea enriquecedor, cada parte debe valorar más lo que adquiere que lo que cede. Dado que las necesidades de la gente son muy diversas y sus disponibilidades de bienes y servicios también, los intercambios se producen con una enorme frecuencia y el comercio va asociado con el bienestar. Pero, para comerciar e intercambiar hay que entregar valor, es decir bienes y servicios deseados. Robar, falsificar dinero o "jugar" al monopoly no tiene los mismos efectos beneficiosos con independencia de que el falsificador o el ladrón puedan durante un tiempo vivir a expensas de la producción de otros.
En su Teoría General, Keynes trató de "demostrar" una vez más que el gasto público (que evidentemente se iba a financiar confiscando riqueza a través de impuestos o del envilecimiento de la moneda) traía la prosperidad. Surgió así el "multiplicador del gasto público".
El multiplicador puede definirse como el aumento de renta generado por un incremento del gasto. Por ejemplo, un incremento del gasto de 100$ genera un aumento total de las rentas percibidas de 500$ ya que los ingresos generados por el gasto van siendo reutilizados por cada perceptor sucesivo. En este caso el multiplicador sería 5 y se obtendría a partir del presupuesto de que cada consumidor tiene una propensión a gastar las cuatro quintas partes de su renta y a ahorrar el resto. El multiplicador se presenta pues bajo la fórmula 1 partido por el porcentaje de la renta que no se consume.
Henry Hazlitt explicaba así la idea del multiplicador:
"Si por definición la renta de una comunidad es igual a lo que consume más lo que invierte, y si esa comunidad gasta en consumo nueve décimas pares de su renta e invierte una décima parte, entonces su renta ha de ser diez veces su inversión. Si gasta 19/20 en consumo y 1/20 en inversión, su renta ha de ser veinte veces su inversión y así ad infinitum. Estas proposiciones son verdad porque son distintas formas de decir lo mismo. Pero supongamos que tenemos un hombre hábil familiarizado con el uso de las matemáticas. Verá que, dada la fracción de la renta de la comunidad que se dedica a la inversión, la propia renta puede matemáticamente ser designada como una "función" de dicha fracción. Si la inversión es una décima parte de la renta, entonces la renta será diez veces la inversión, etc. A continuación, dando un salto mortal [introduciendo un camelo, diría un castizo], esta relación "funcional", formal o meramente terminológica se confunde con una relación causa efecto. Seguidamente ponemos boca abajo la relación causal y surge la increíble conclusión que ¡cuanto mayor es la proporción de renta consumida y menor el porcentaje que representa la inversión, más tiene que "multiplicarse" esta inversión para crear la renta total!" 8
Una conclusión absurda aunque necesaria de esta teoría es que una comunidad que consuma el 100% de su renta tendría un incremento infinito de su renta.
Hazlitt a continuación presenta otra reducción al absurdo de la teoría del multiplicador originariamente presentada por Murray Rothbard en su libro Man, Economy and State.9
"Llamemos Y a la renta total de la comunidad, R será mi renta y V la suma de las rentas de todo el resto de la gente. Vemos que V (la renta del resto del país a excepción de la mía) es una función completamente estable de Y (la renta total de la comunidad); en tanto que mi propia renta es el elemento activo, volátil e incierto de la renta total.
Matemáticamente el 99,99% de la renta total es obtenido por todos los ciudadanos a excepción mía:
V= 0,99999Y [1]
Si hemos dicho que la renta total es la suma de las rentas de todo el país salvo la mía más mi propia renta, es decir:
Y= V+R [2]
Sustituyendo [1] en [2] tenemos que:
Y= 0,99999Y + R
Operamos y concluimos que:
0,00001Y= R
Por tanto:
Y = 1000.000 R
Vemos pues que mi propio multiplicador es mucho más poderoso que el multiplicador keynesiano. Basta con que el gobierno imprima un cierto número de billetes y me los de a mí. Mi gasto cebaría la bomba y sería capaz de multiplicar en 100.000 veces la renta total." Curioso.
BIBLIOGRAFíA RECOMENDADA
Fekete, Antal E. Wither Gold. Bank Lips Ltd, 1996.
Hayek, F.A. Precios y Producción. Unión Editorial, 1996. Traducción de Carlos Rodríguez Braun.
Hayek, F.A. Contra Keynes y Cambridge. Unión Editorial, 1996.
Hazlitt, Henry. The Failure of the New Economics. New York: Arlington House, 1959. Hay edición española: Los errores de la Nueva Ciencia Económica. Aguilar, 1961
Hazlitt, Henry ed. The Critics of Keynesian Economics. Incluye entre otros artículos el de Jacques Rueff The Fallacies of Lord Keynes. Van Nostrand, 1960.
Heckscher, Eli. La época Mercantilista. Fondo de Cultura Económica, 1943.
Hume, David. Sobre la Balanza de Pagos en Lecturas de Economía Política recopilación de Francisco Cabrillo. Minerva.
Keynes, John M. La Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero. Editorial Aosta. Traducción de J.A. de Aguirre
Menger, Carl. El Origen del Dinero. En La Economía en sus textos. Traducción de Carlos Rodríguez Braun y Julio Segura.
Rothbard, Murray N. Lo esencial de Ludwig von Mises. Unión Editorial, 1985.
Rothbard, Murray N. Man, Economy and State. Los Angeles: Nash Publishing, 1970.
Smith, Adam. La Riqueza de las Naciones. Fondo de Cultura Económica, 1958
1 Foster y Catchings, Profits, Publicaciones de la Pollack Foundation, nº 8 (Boston y Nueva York: Houghton Mifflin, 1925). Las citas aparecen en Hayek, "La paradoja del ahorro", Contra Keynes y Cambridge, 1996, p. 90
2 Ibid. p. 279. Citado igualmente en (Hayek, 1996, p.92)
3 Keynes, John M., General Theory of Employment, Interest and Money. Págs. 27-30 de la primera edición inglesa.
4 Hazlitt, Henry ed. The Critics of Keynesian Economics. Van Nostrand, 1960. p. 242
5 Ibid, p.250
6 Ibid. p. 251
7 Ibid, p- 242-243
8 Hazlitt, Henry, The Failure of the New Economics, New York: Arlington House, 1959, p.139
9 Rothbard, Murray N. Man, Economy and State, Los Angeles: Nash Publishing, 1970, p. 757-759

juan f burgos dijo
SERA QUE LA TEORIA GENERAL DE KEYNES SE CUMPLE EN BUENA PERFECCION EN COLOMBIA
2 Marzo 2009 | 04:22 AM