En nombre de Dios
En nombre de Dios
Dios te ama. Dios ama a todas las criaturas.
Quizás; pero, por aquello de concederle el constitucional beneficio de la duda, yo diría que lo hace a su manera y poco.
Porque si Dios envió un Diluvio Universal para castigar a la Humanidad por haberse alejado de él ¿qué culpa tenían los animales terrestres? ¿Por qué benefició a los peces en perjuicio de los fieles perrillos? ¿Acaso las ardillas y las vacas que según la leyenda perecieron bajo las aguas no eran criaturas de ese Dios?
Por qué hay tantos predicadores que hablan de la ira de Dios si la ira es un pecado ¿Puede Dios pecar? ¿Con quien se confiesa?
Claro, lo que pasa es que yo no entiendo estas cosas de la Teología; debe ser porque no tengo fe y para entender vaya usted a saber qué cosas hay que tener fe.
Como le oí una vez a un crío afirmar con total seriedad: La fe es eso que nos da Dios para entender a los curas. Dejad que los niños se acerquen a mí.
Yo lo que veo es que si hacemos caso a la voz de Dios en la Tierra; o lo que es lo mismo, las Iglesias monoteístas, este Dios debe ser un chapucero o injusto o muy poco inteligente.
Porque las tres confesiones marginan a las mujeres y, claro, si actúan en nombre de Dios, es que o Dios es misógino o las mujeres no deben ser criaturas suyas.
Las tres le dicen a los pobres que hay que ser humildes y confiar en la vida eterna, en un supuesto Paraíso; pero ninguna le dice a los ricos que basta ya de vivir a costa de los pobres y que repartan un poco más. Por lo que deduzco que a Dios le debe gustas la pasta gansa y cuando hay pobres, mira para otro lado.
Las tres, ante las injusticias que puedan padecer sus acólitos, echan balones fuera diciendo que los responsables no son sus justos gobernantes que tanto les aman, sino que son sus vecinos que les odian... O sea, que Dios les engaña.
Y, claro, que a nadie se le ocurra ir contra la palabra de Dios o la palabra de la Iglesia, cualesquiera de ellas, porque entonces te lanzan toda una campaña mediática, que ya le gustaría controlar a cualquier ejecutivo de marketing, con el fin de condenarte al ostracismo en el mejor y más humano de los casos.
Para ejemplo, aquí hay una perla extraída del último libro de Juan Pablo II: Todos los males de Europa vienen del Siglo de las luces; este, que era el bueno, se despacha contra Voltaire y Descartes.
Y para colmo la injusticia de Dios contra una gran parte de la Humanidad: ¿Por qué fue el israelita el pueblo escogido? Quizás sea porque el autor de un libro siempre suele hablar a su favor.
Claro que, vistas así las cosas, quizás resulta que un día el hombre hizo a Dios a su imagen y semejanza.
Sí. Ahora sí me explico la irracionalidad de los fundamentalismos en nombre de algo que llaman Dios.
José Pérez
Respuesta a José F. Blanco Suárez en la sección Artículos de opinión
