El P.A.N. nuestro de cada día...
Nuestro yo, es un conjunto: pensamiento, sentimiento, actuación,que definen nuestra personalidad, este conjunto se llama P.A.N, el yo PADRE el yo ADULTO y el yo NIÑO.
El PADRE que llevamos dentro nos marca el deber, es donde buscamos las normas la moral es el dominio familiar, donde seguimos costumbres muchas veces, desfasadas.
El ADULTO nos pone en la realidad, es la parte que razona, aprende es fría calculadora y dicen, carece de sentimientos.
El NIÑO se rige por el placer, hace lo que le apetece y se tutela por las emociones la intuición la creatividad la fantasía.
Una personalidad bien fundamentada es aquella que sabe situar sus yo, adecuando conveniencia y circunstancias, es importante saber qué estado del yo usar y cómo cuándo dónde y con quién.
Cuando nos comunicamos hay un intercambio de estímulos y respuesta y se lleva a cabo, entre los 'yo' (P-A-N) de ambas personas, mantener un equilibrio es el reto.
Si te pregunto: ¿entendiste lo que te expliqué? Pregunta mi ADULTO.
Me contestas: si entendí, me respondes tu ADULTO hemos llevado una transacción, Adulto-Adulto.
Si te pido ayuda, esta decisión parte del NIÑO, es el único que pide ayuda.
Me la ofreces, es la parte PADRE, el único que ayuda hemos llevado una transición, Niño-Padre.
Los conflictos se originan, cuando no responde el YO conveniente.
Si te pregunto ¿qué hora es? Habla mi ADULTO.
Y me respondes 'está muy mal que te olvides de traer tu reloj' es una respuesta crítica, que viene del PADRE
hemos llevado una transacción, Adulto- Padre.
El individuo que ha establecido una personalidad estable,
emplea de forma natural y espontánea sus YO, evitando entrar en el círculo de las discusiones y malos entendidos.
Saber cuándo cómo dónde y con quién, hace mas agradable
el diálogo e intercambio de ideas. (eso dicen los que saben)
conocernos y saber usarnos… ardua tarea
