Caso de ecuatoriana agredida en el metro refleja indefensión de inmigrantes
El caso de la menor ecuatoriana agredida en un tren subterráneo de Barcelona (noreste de España) puso en evidencia que existen numerosos casos de xenofobia que no son denunciados, además de la indefensión de los inmigrantes ante el racismo. Cada dos días se registra una denuncia por actos xenófobos en Cataluña (noreste), según la asociación SOS Racismo, que recogió 158 casos en 2006, de los que 89 fueron agresiones. "El de la chica ecuatoriana agredida en un tren no es un hecho aislado", afirmó Isabel Martínez, portavoz de SOS Racismo. La discriminación y agresión por razones xenófobas son actitudes más frecuentes de lo que parece, si bien lo practica una minoría en España, constataron diferentes asociaciones. Según una reciente encuesta realizada por la revista Tribuna Latina, un 57% de los latinoamericanos consultados consideraron que hay racismo contra los extranjeros no comunitarios en España, contra un 43% que consideró que se trata de casos aislados. "El metro, los trenes y demás transportes públicos no son los únicos espacios donde el racismo está presente", recordó el jueves a Gortayre denunció la existencia de una "indefensión y desinformación" de los inmigrantes ante sus derechos. Los datos suministrados por SOS Racismo ilustran que de los 89 casos denunciados de abusos y agresiones a inmigrantes en 2006, un 44% fueron presentados contra cuerpos de seguridad, un 28% contra particulares, el 9% contra la extrema derecha y un 8% contra miembros de seguridad privada. "En la vida cotidiana de cada inmigrante en España el racismo es una realidad", condenaron Adeyade y Siete. "Siempre hemos estado indefendidos" en la materia, añadió Gortayre. Pero apuntó que "con el gobierno anterior, estábamos totalmente indefendidos y ahora con el actual las cosas están cambiando", aunque "no mucho ni lo necesario". Gortayre citó casos de mujeres maltratadas por sus maridos españoles "que no realizan denuncias porque les advierten que perderán sus derechos y papeles", o de empleadas domésticas "explotadas y que la jefa no las dejaba salir ni a comprar", adviriéndoles de que podrían ser detenidas por no tener papeles. En el caso de la joven ecuatoriana agredida en Barcelona, Gortayre destacó que "se hizo público gracias al video y a que el gobierno de Ecuador se puso en alerta y firme". "Tenemos derecho a hablar. Llegó el momento de que la gente se entere de que los inmigrantes no estamos por gusto", concluyó. Las asociaciones ecuatorianas, en un comunicado conjunto, añadieron que el racismo y la xenofobia se pueden presentar "no sólo en forma de palizas como la que ha sufrido la joven ecuatoriana, sino también en forma de malas caras, indiferencia, negativas, rechazo, aislamiento, insultos, abusos de todo tipo y agresiones verbales". Manifestaciones de racismo "que tampoco deberían quedar impunes, pero ante las cuales el inmigrante está indefenso y podría parecer resignado, acostumbrado, impotente", ante agresiones "diarias que no son tan publicitadas precisamente por pasar casi desapercibidas". Las asociaciones harán en sus manifestaciones --el jueves en Barcelona y el sábado en Madrid-- un llamamiento a la sociedad española "para que nos acompañe en este rechazo al racismo y la xenofobia". Pedirán además "justicia y un castigo ejemplar para el agresor", y a los afectados, que "denuncien y ayuden a defenderse a los inmigrantes allá donde vieran que se producen este tipo de situaciones".
El caso de la menor ecuatoriana agredida en un tren subterráneo de Barcelona (noreste de España) puso en evidencia que existen numerosos casos de xenofobia que no son denunciados, además de la indefensión de los inmigrantes ante el racismo.
Cada dos días se registra una denuncia por actos xenófobos en Cataluña (noreste), según la asociación SOS Racismo, que recogió 158 casos en 2006, de los que 89 fueron agresiones.
"El de la chica ecuatoriana agredida en un tren no es un hecho aislado", afirmó Isabel Martínez, portavoz de SOS Racismo.
La discriminación y agresión por razones xenófobas son actitudes más frecuentes de lo que parece, si bien lo practica una minoría en España, constataron diferentes asociaciones.
Según una reciente encuesta realizada por la revista Tribuna Latina, un 57% de los latinoamericanos consultados consideraron que hay racismo contra los extranjeros no comunitarios en España, contra un 43% que consideró que se trata de casos aislados.
"El metro, los trenes y demás transportes públicos no son los únicos espacios donde el racismo está presente", recordó el jueves a
Gortayre denunció la existencia de una "indefensión y desinformación" de los inmigrantes ante sus derechos.
Los datos suministrados por SOS Racismo ilustran que de los 89 casos denunciados de abusos y agresiones a inmigrantes en 2006, un 44% fueron presentados contra cuerpos de seguridad, un 28% contra particulares, el 9% contra la extrema derecha y un 8% contra miembros de seguridad privada.
"En la vida cotidiana de cada inmigrante en España el racismo es una realidad", condenaron Adeyade y Siete. "Siempre hemos estado indefendidos" en la materia, añadió Gortayre.
Pero apuntó que "con el gobierno anterior, estábamos totalmente indefendidos y ahora con el actual las cosas están cambiando", aunque "no mucho ni lo necesario".
Gortayre citó casos de mujeres maltratadas por sus maridos españoles "que no realizan denuncias porque les advierten que perderán sus derechos y papeles", o de empleadas domésticas "explotadas y que la jefa no las dejaba salir ni a comprar", adviriéndoles de que podrían ser detenidas por no tener papeles.
En el caso de la joven ecuatoriana agredida en Barcelona, Gortayre destacó que "se hizo público gracias al video y a que el gobierno de Ecuador se puso en alerta y firme".
"Tenemos derecho a hablar. Llegó el momento de que la gente se entere de que los inmigrantes no estamos por gusto", concluyó.
Las asociaciones ecuatorianas, en un comunicado conjunto, añadieron que el racismo y la xenofobia se pueden presentar "no sólo en forma de palizas como la que ha sufrido la joven ecuatoriana, sino también en forma de malas caras, indiferencia, negativas, rechazo, aislamiento, insultos, abusos de todo tipo y agresiones verbales".
Manifestaciones de racismo "que tampoco deberían quedar impunes, pero ante las cuales el inmigrante está indefenso y podría parecer resignado, acostumbrado, impotente", ante agresiones "diarias que no son tan publicitadas precisamente por pasar casi desapercibidas".
Las asociaciones harán en sus manifestaciones --el jueves en Barcelona y el sábado en Madrid-- un llamamiento a la sociedad española "para que nos acompañe en este rechazo al racismo y la xenofobia".
Pedirán además "justicia y un castigo ejemplar para el agresor", y a los afectados, que "denuncien y ayuden a defenderse a los inmigrantes allá donde vieran que se producen este tipo de situaciones".
