Balada 1
De una niña encantadora
Un joven se enamoró,
y le dijo: - Pide, hermosa,
cuanto anhele tu ilusión;
aun las joyas de mi madre.-
Y la niña contestó:
-No quiero sus ricas joyas
que quiero su corazón.
Loco de amor el mancebo
hacia su casa corrió;
Halló dormida á su madre
y con sanguinario ardor
Le hizo pedazos el pecho
y el corazón le arrancó...
Volvió á casa de su amada
á llevarle el corazón;
Más de él una roja gota
de sangre se desprendió
y al entrar ciego el amante
de sus anhelos en pos,
Resbaló en aquella sangre
y vacilando cayó,
Más del corazón materno
brotó cariñosa voz
diciendo: -¿ Te has hecho daño,
hijo de mi corazón?
JACINTO VERDARGUER
Publicado en “La voz de Peñaranda” Nº 1257,
el día 29/06/1902


amedialuz_ dijo
El amor de una madre es incondicional, dulce...duradero;
has leido los ojos de Lina?
saludos.
21 Junio 2008 | 03:43 AM