La oración de un Anciano: El Sol de la Vejez
Nota del autor del blog:
Esta es en mi criterio una de las más bellas oraciones que conozco, cuando hace mucho tiempo un era joven y hermoso, jamás pense que este texto me afectara tanto, a medida que el tiempo pasa la certeza y contundencia de esta oración es más tangible y me identifico plenamente con ella, cuando estoy lleno de tribulaciones o compungido el leerla me da reposo, paz y sosiego, ya que me relaja espiritualmente.
Lean y juzguen:
Señor, enséñame a envejecer como cristiano.
Convénceme de que no son injustos conmigo:
los que me quitan responsabilidades;
los que ya no piden mi opinión;
los que llaman a otro para que ocupe mi puesto.
Quítame el orgullo de mi experiencia pasada
y el sentimiento de que soy indispensable.
Pero ayúdame, Señor, para que siga siendo útil a los demás,
contribuyendo con mi alegría al entusiasmo
de los que ahora tienen responsabilidades.
Y que acepte mi salida de los campos de actividad,
como acepto con sencilla naturalidad la puesta del Sol.
Finalmente te doy gracias, pues en esta hora tranquila
caigo en la cuenta de lo mucho que me has amado.
Concédeme que mire con gratitud
hacia el destino feliz que me tienes preparado.
¡Señor, ayúdame a envejecer así!
José Laguna M
