¿Debería aceptarse la Eutanasia?
Nota del autor del blog:
En mi criterio personal estoy a favor de la Eutanasia, el que sea malo, o bueno (según la obsoleta y arcaica iglesia católica ni me viene ni me va, lo que ellos digan y afirmen como dogma no significa que yo deba aceptarlo), ahora bien siendo realistas el único que sabe el dolor y siente la agonía es el propio paciente, es absurdo entonces que vengan estos sectarios a confundir con sus eufemismos y falacias que la persona debe soportar todo lo que el bondadoso(¿) y magnánimo(!!) Dios le mande porque el dolor y el sufrimiento es parte de su vida, estos argumentos son simple bullshit ya que cualquiera que haya tenido bajo su cuidado a un familiar enfermo desahuciado: la mamá, el papá, un hijo, la esposa, etc. e irremediablemente perdido (los médicos no pueden hacer nada) aquejado de intensos dolores y con una pavorosa agonía siente el mismo sufrimiento y se ve muy afectado al verse desprovisto de una manera de paliar y amainar ese dolor.
Aclaro que estoy de acuerdo con este método siempre y cuando el paciente lo haya solicitado en plena conciencia y con sus facultades mentales intactas, o por compasión del mismo médico cuando se compruebe que ya no hay nada más que hacer sino evitarle mayor sufrimiento al paciente.
¿Hay que legalizar la eutanasia? ¿Puede un hombre decidir que su vida ya no vale y que debe quitársela? y, más concretamente, ¿cuando una persona piense eso, tenemos que ayudarle a hacerlo?
¿Debería aceptarse la EUTANASIA?
Por eutanasia se entiende una acción u omisión que por sí misma busca la muerte en orden a eliminar el sufrimiento.
Una sociedad avanzada es la que logra evitar la soledad de los ancianos, la que cuenta con médicos que saben cuidar cuando ya no pueden curar, la que ofrece los cuidados para dominar el dolor. En cambio, legalizar la eutanasia es una declaración de derrota social. El tema de la eutanasia no es tanto el sufrimiento del enfermo, sino el sufrimiento del que lo cuida y ayuda. Hoy día no se quiere sufrir.
Los nazis eliminaron alrededor de 70 mil vidas que consideraban inútiles. Si la vida humana no vale por sí misma, cualquiera puede instrumentarla en orden a alguna finalidad contingente.
Una de las supersticiones modernas es creer que basta hacer una ley para zanjar un problema. El legalismo de la eutanasia no dará nunca respuestas a las perplejidades, los altibajos y las dudas de conciencia de los médicos, de los parientes y del enfermo. Sólo se encontrarán soluciones razonables si están guiadas por el deseo d
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