En todo el mundo no hay nadie como yo.
Soy dueño de mi cuerpo, mis pensamientos, mis ideas; me pertenecen las imágenes que ven mis ojos y tengo que saber escogerlas.
Poseo mis propias fantasías, mis sueños, esperanzas y miedos.
Dado que soy dueño de mí mismo, tengo que conocerme íntimamente.Hay aspectos de mí que me confunden, otros que desconozco.
Sin embargo. esté o no de acuerdo con todo lo que soy, esto es auténtico y representa el momento en el que vivo.
Me amo, me cultivo, me consiento y me felicito,para amarme, tengo que ser yo mismo, amarme con mis virtudes y mis defectos, mi pasado, mis éxitos y mis fracasos.
Descubro mis capacidades, mis valores, transformo mis defectos en cualídades, lucho por mejorar.
Para cultivarme, me señalo un plan de estudios, de lectura, de conocimientos que me ayuden a superar, de amigos que sean impulso y soporte de mi superación.
Me alejo de todo ser, hecho, o acto que pueda lesionarme.
Para consentirme me premio de pensamiento y obra porque estoy en el camino de la superación.
Me hago un regalo.Me miro al espejo y le hablo a ese amigo maravilloso y perfecto que siempre confía en mí.
Y me felicito porque, Bueno soy estupendo! Me amo!
Alexis dijo
Ninguna de las dos cosas; yo lo llamaría ignorancia. Es algo así como querer saltar más allá de la propia sombra. No se puede pagar la vida que tenemos porque no la obtuvimos en una subasta, fue un préstamo con opción a posesión eterna que además es de incalculable valor; es tan valiosa que no hay nada que pueda ser su equivalente. En pocas palabras, aunque quisiéramos no podríamos pagarla a menos que Dios nos dé una opción porque le dé la gana; vivirla de una manera en especial. Bueno... con ver las escrituras aprendemos a pagar y a reclamar luego la extensión eterna del préstamo o volverla a la nada de donde partió.
7 Marzo 2010 | 07:13 PM