En todo el mundo no hay nadie como yo.
Soy dueño de mi cuerpo, mis pensamientos, mis ideas; me pertenecen las imágenes que ven mis ojos y tengo que saber escogerlas.
Poseo mis propias fantasías, mis sueños, esperanzas y miedos.
Dado que soy dueño de mí mismo, tengo que conocerme íntimamente.Hay aspectos de mí que me confunden, otros que desconozco.
Sin embargo. esté o no de acuerdo con todo lo que soy, esto es auténtico y representa el momento en el que vivo.
Me amo, me cultivo, me consiento y me felicito,para amarme, tengo que ser yo mismo, amarme con mis virtudes y mis defectos, mi pasado, mis éxitos y mis fracasos.
Descubro mis capacidades, mis valores, transformo mis defectos en cualídades, lucho por mejorar.
Para cultivarme, me señalo un plan de estudios, de lectura, de conocimientos que me ayuden a superar, de amigos que sean impulso y soporte de mi superación.
Me alejo de todo ser, hecho, o acto que pueda lesionarme.
Para consentirme me premio de pensamiento y obra porque estoy en el camino de la superación.
Me hago un regalo.Me miro al espejo y le hablo a ese amigo maravilloso y perfecto que siempre confía en mí.
Y me felicito porque, Bueno soy estupendo! Me amo!
Salma dijo
EXCELENTE observación... encontré algo de esto con Paulo Coello en "Verónica decide morir" quizá los "locos" "idos" etc...sean los que son más felicies viviendo sin ataduras y en el real mundo real.
También observación respaldada desde algun punto de vista en "Muchas vidas muchos maestros" de Brian Weiss.
Saludos¡¡¡
31 Enero 2010 | 04:49 AM