Todas las iglesias institucionales, sean judías, cristianas o turcas, me parece que no son otra cosa sino invenciones humanas, dispuestas para aterrorizar y esclavizar a la humanidad, y monopolizar el poder y el provecho.
El tirano debe revestirse con una apariencia de devoción extraordinaria a la religión. Los súbditos son menos aprehensivos ante un tratamiento ilegal proveniente de un gobernante a quien consideran piadoso y respetuoso de la divinidad. Al mismo tiempo, se rebelan menos fácilmente contra él, creyendo que tiene a los dioses de su lado.
Aristóteles (384-322 a. C.), "Política"
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